Estos fósiles de Canadá reescriben la evolución de los animales marinos complejos

fósiles animales marinos

Más de cien fósiles de 567 millones de años, encontrados en el Ártico canadiense, muestran animales marinos complejos moviéndose y reproduciéndose antes de lo que se pensaba.

Un grupo de paleontólogos estaba trabajando en un yacimiento remoto de los Territorios del Noroeste de Canadá cuando, de repente, empezaron a aparecer criaturas marinas lo bastante grandes para verse a simple vista, con comportamientos que cualquiera reconocería hoy. "De pronto tenemos estos animales marinos de aspecto extraño, lo bastante grandes para verse", resume Scott D. Evans, curador adjunto de paleontología de invertebrados en el Museo Americano de Historia Natural y autor principal del hallazgo.

Índice
  1. La primera vez que aparece este tipo de fósil en Norteamérica
  2. ¿Empezó todo en el fondo del mar?
  3. Lo que un solo yacimiento no puede confirmar
  4. REFERENCIAS

La primera vez que aparece este tipo de fósil en Norteamérica

Los fósiles pertenecen a lo que los científicos llaman la asociación White Sea, un conjunto de especies del periodo ediacárico que hasta ahora solo se había documentado en lugares como Rusia, Australia o Inglaterra. Esta es la primera vez que aparece en Norteamérica, y trae consigo seis grupos de organismos nunca antes registrados en el continente. La datación sitúa estos fósiles en 567 millones de años, entre cinco y diez millones de años antes de lo que marcaban los registros previos para este tipo de vida animal.

Fósiles del Ediacárico de la Formación Blueflower.
Fósiles del Ediacárico de la Formación Blueflower.

Ese salto hacia atrás en el calendario no es un simple ajuste de fecha. Implica que hitos evolutivos como el movimiento activo, la reproducción sexual y el desarrollo de cuerpos complejos ya estaban en marcha antes de lo que se creía, en un momento en el que la vida en la Tierra todavía era mayoritariamente microscópica.

¿Empezó todo en el fondo del mar?

Hay otro detalle que cambia el relato habitual. La narrativa clásica sobre el origen de la vida animal compleja suele situarla primero en aguas costeras poco profundas, para después extenderse hacia el mar abierto. Los fósiles de Canadá sugieren justo lo contrario: ambientes oceánicos profundos y estables podrían haber sido el punto de partida, con la vida colonizando después las costas. Es un patrón que invierte lo que se observa en periodos geológicos posteriores, y que obliga a repensar dónde buscar los próximos indicios del origen animal.

Este hallazgo se suma a un catálogo creciente de fósiles ediacáricos que, pieza a pieza, va reconstruyendo cómo eran los primeros pasos de la vida animal compleja, del mismo modo que otros fósiles de esa época ya apuntaban a parentescos inesperados entre criaturas muy distintas entre sí.

Lo que un solo yacimiento no puede confirmar

El propio equipo advierte de un límite importante: todos estos fósiles proceden de un único yacimiento. Eso significa que, de momento, no se puede saber si el patrón observado (vida compleja naciendo en aguas profundas) se repite en otros lugares del planeta durante el mismo periodo, o si Canadá fue simplemente un caso particular. Hará falta encontrar asociaciones similares en otras localizaciones ediacáricas para confirmar si de verdad se está reescribiendo el mapa del origen animal o si solo se ha destapado una excepción local.

Cada nuevo yacimiento como este es un recordatorio de que el árbol genealógico de la vida animal sigue teniendo ramas enterradas que ni siquiera sospechábamos, escondidas bajo capas de roca en los lugares más fríos e inhóspitos del planeta.

REFERENCIAS

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