Muchas personas se preguntan si la melatonina es peligrosa y este nuevo estudio advierte de posibles consecuencias a largo plazo

La melatonina es una hormona que produce el cerebro y que ayuda a coordinar el reloj interno del cuerpo, el que decide cuándo toca estar despierto y cuándo conviene ir apagando luces. Por eso se ha convertido en el comodín de muchas mesillas de noche, sobre todo cuando el insomnio se instala y las rutinas ya no hacen milagros. La ciencia, hasta ahora, la suele considerar segura en usos cortos, pero no hay tantos datos sobre el consumo prolongado.

Un nuevo análisis en adultos con insomnio ha encendido una luz de alerta sobre su posible inocuidad. El trabajo todavía no ha pasado por revisión por pares, pero los resultados han preocupado a varios especialistas por lo que sugieren cuando la melatonina se mantiene durante meses y meses.

¿La melatonina es peligrosa a largo plazo?

El estudio miró historiales clínicos electrónicos de más de 130.000 adultos en varios países. Comparó a personas con insomnio a las que se les recetó melatonina con otras similares a las que no se les recetó, y siguió qué ocurría durante cinco años. Entre quienes tuvieron prescripción de melatonina a largo plazo, los investigadores observaron un riesgo más alto de insuficiencia cardiaca, una condición en la que el corazón no bombea sangre con la eficacia necesaria y el cuerpo empieza a pagar la factura con cansancio, falta de aire y retención de líquidos.

Según los datos presentados, quienes recibieron melatonina durante más de un año mostraron un 89% más de riesgo de insuficiencia cardiaca en ese periodo, comparados con quienes no tenían esa prescripción. Además, el riesgo de morir por cualquier causa fue aproximadamente el doble en el grupo con melatonina frente al grupo sin ella. En un análisis secundario, quienes la tomaron más de un año también fueron casi 3,5 veces más propensos a ingresar por insuficiencia cardiaca.

El estudio no demuestra que la melatonina cause insuficiencia cardiaca, solo detecta una asociación. Puede existir un “tercer culpable”, por ejemplo que las personas con insomnio más grave, o con más problemas de salud de base, sean las que acaban con tratamientos más prolongados. Si eso ocurre, la melatonina sería más bien una señal de riesgo, no el origen del problema.

También hay una limitación muy concreta que puede distorsionar la comparación. El trabajo clasificó a la gente según registros de prescripción, pero en países como Estados Unidos la melatonina se compra sin receta, así que algunas personas del grupo “no melatonina” podrían haberla tomado igualmente. En España la melatonina también está disponible sin receta en dosis de hasta 2 mg.

Aun con esas cautelas, varios expertos creen que el aviso merece atención, precisamente porque la melatonina se usa con alegría y durante mucho tiempo sin supervisión clara de dosis ni duración. El propio autor principal, Ekenedilichukwu Nnadi, lo resumió así al presentar los datos: “Los suplementos de melatonina pueden no ser tan inocuos como se suele creer”.

Los datos llaman a la prudencia. Si la melatonina te ayuda puntualmente, no hace falta tirar el bote a la basura como si fuera radiactivo, pero conviene evitar convertirla en un hábito sin hablarlo con un profesional de la salud.

REFERENCIA

Effect of Long-term Melatonin Supplementation on Incidence of Heart Failure in Patients with Insomnia