Parecen estrellas que explotan, o fotografías en detalle del iris humano. En realidad se trata del trabajo artístico de un fotógrafo que se inspiró en los charcos de agua de la carretera cuando les cae aceite
Esta serie de imágenes es parte de un proyecto llamado Oil Spill (Derrame de aceite) en el que el artista suizo Fabián Oefner explora la iridiscencia. Para conseguir estos diseños Oefner vertía agua en un recipiente negro y, a continuación, con la ayuda de una jeringa, añadía gotas de aceite en la superficie del agua. Al entrar en contacto con el agua, el aceite comienza a expandirse y a formar configuraciones únicas qiue capta con su cámara de fotos.
Los diferentes colores resultan de la reflexión y refracción de la luz, a medida que pasa a través de la película de aceite y de nuevo en la lente de la cámara. Dependiendo del grosor de la película de aceite, los colores cambian de azul, verde hasta el rojo, hasta que finalmente desaparecen de nuevo.
«Lo que me gusta de la serie es que se trata de un fenómeno bastante simple, pero sorprendentemente mágico y hermoso», explica Oefner.
Con apenas 25 años, Oefner ya era uno de los principales artistas de Leica y con 29 creó su propio estudio.
Corona, Aurora y Nebula, son algunos de los otros proyectos de Oefner, todos visibles en su página web.
La erupción del volcán Toba (Sumatra) fue la mayor catástrofe volcánica del último millón de años no consiguió extinguir a los humanos, pero ¿cómo sobrevivieron? Hace 74.000 años, en lo que hoy es la isla de Sumatra (Indonesia), ocurrió la mayor erupción volcánica que la Tierra ha experimentado en el último millón de años. El […]
Mientras Europa acelera hacia el coche eléctrico, marcas chinas como BAIC apuestan por motores de gasolina con modelos como el Baic-X75. ¿Tiene sentido comprar hoy un coche térmico o estamos ante el último capítulo de una tecnología centenaria?
Álvaro Sanz es Diseñador, publicista y fotógrafo, y el fundador de Expedición Polar, una comunidad creada por amantes de la fotografía que disfrutan de los viajes y la aventura tanto como él.
Los registros neuronales tomados durante cirugía en pacientes anestesiados revelan que el hipocampo responde a los sonidos y codifica lenguaje incluso en ausencia total de consciencia