El rostro del primer hombre biónico es una copia del de Berltolt Meyer, un psicólogo de la Universidad de Zúrich que ha participado en el proyecto. En su interior, Rex (acrónimo de Robotic Exoskeleton) guarda dos pulmones, un riñón, un bazo, un páncreas y hasta un corazón; todos ellos artificiales, pero que realizan las mismas funciones que los biológicos.

Está dotado de dos brazos articulados con 26 grados de autonomía que le permiten correr, saltar y hasta jugar al pimpón. En cuanto a su cerebro, recibe estímulos en forma de señales eléctricas que le permiten dar una respuesta adecuada a cada reto que se le presenta. Esta maravilla es fruto del trabajo de dieciocho empresas dirigidas por Shadow Robot. Durante una temporada, se podrá ver en el Museo de la Ciencia de Londres.

Aquí puedes verlo, en su presentación, en movimiento:

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Redacción QUO