La historia sería de otra manera si David Livingston hubiera realizado sus viajes ahora. El explorador británico utilizo en sus desplazamientos trenes, mulas, barcos… Hoy, los grandes viajeros tienen opciones más confortables y eficaces. Así habrían sido sus desplazamientos con un BMW 530e Touring híbrido enchufable.
Imagina que David Livingstone (1813-1873), en lugar de abrirse paso a duras penas a través de África, hubiera tenido la posibilidad de hacerlo en un BMW 530e Touring híbrido enchufable. En este artículo recreamos esta fantasía que nos permite reflexionar sobre cómo la tecnología moderna podría haber reescrito la historia de la exploración.
Adiós a los porteadores
Uno de los desafíos de Livingstone era el aprovisionamiento. Los largos recorridos entre los diferentes puntos de suministro requerían cargar con cientos de kilos de víveres y equipamiento para poder superar las distancias. Hoy, ese enorme esfuerzo no sería necesario porque el BMW 530e puede recorrer grandes trayectos sin tener que ir parando en aldeas para reponer fuerzas y recursos. Es muy probable que en el África Central no hubiera encontrado un punto de carga para recorrer los 100 km que hace este coche en modo solo eléctrico, pero ahí habría continuado su camino con el motor de gasolina de 199 CV y la enorme autonomía de su depósito de 60 litros.
Un campamento con ruedas
Las noches de Livingstone bajo las estrellas, expuesto a los elementos, habrían sido mucho más agradables en uno de los butacones del BMW 530e Touring. Con sus dimensiones de 4,9 metros de longitud, el Dr. Livingstone y su equipo habrían disfrutado de mayor confort que la que ofrecían los jamelgos. La clave está en la gran distancia entre ejes (2.995 mm) del coche, la mayor de su clase, y en el espacio que proporciona para las piernas, hombros y codos, incluso en las plazas traseras.
Un maletero como ocho mulas
La capacidad del maletero del BMW 530e Touring habría permitido transportar mucho más que simples herramientas y provisiones y eliminar el esfuerzo de hasta ocho mulas de carga. ¿Un escritorio portátil? ¿Un pequeño telescopio? Incluso la red de separación del maletero habría facilitado la organización de los numerosos instrumentos científicos y objetos personales mucho mejor que las dos alforjas de 90 litros de capacidad que lleva cada animal de carga.
Orientarse con las estrellas están bien, pero mejor con satélites
Para Livingstone, la navegación no solo era una ciencia ardua sino también una cuestión de supervivencia. Sus «cartas de navegación» no eran mapas preexistentes y detallados de las vastas extensiones que exploraba, sino más bien registros meticulosos y continuos que él mismo construía con la ayuda de sextantes, cronómetros, brújulas y cuadernos de bitácora. Empleó muchas horas en esta tarea que sin duda fue un logro en la época victoriana, pero la cartografía que generaba era altamente imprecisa con el riesgo que eso conllevaba. Perderse para Livingstone podía significar hambruna o peligro. Desorientarse con el BMW no tiene mayores consecuencias debido a una conexión multisatelital que recalcula la ruta al instante y la muestra en 3D en una pantalla curva de 14,9 pulgadas. La navegación basada en la nube de BMW Maps le habría guiado a través de ríos y montañas con una precisión asombrosa y le habría permitido descubrir nuevas rutas con facilidad en lugar de adentrarse por caminos intransitables. Y habría hecho todo esto sin que el Dr. Livingston hubiera que apartar la vista del inmenso paisaje africano gracias a que la información se proyecta en el parabrisas mediante un sistema Head-Up Display.
En el maletero de BMW 530e cabe todo el material que el Dr. Livingston habría transportado en las alforjas de ocho mulas.
Un techo panorámico de cristal opcional habría convertido cada atardecer africano en un espectáculo inmersivo, y el sistema de sonido envolvente Bowers & Wilkins con 18 altavoces habría transformado el rugido de la jungla en una sinfonía, o le habría permitido escuchar grabaciones de la Royal Geographical Society con una fidelidad impensable. Y aunque quizás Livingstone no habría estado interesado en los juegos AirConsole o la reproducción de vídeo en la pantalla de control, la conectividad 5G le habría permitido, si los postes de telefonía hubieran existido, enviar sus informes y descubrimientos en tiempo real a Londres.
El placer de descubrir: viajes sin límites
La suspensión neumática del eje trasero con autonivelación automática, habría mantenido el coche estable y cómodo incluso en los terrenos más desafiantes y el asistente de estacionamiento, tan útil en ciudad, le habría resultado en África también de gran ayuda para dejar el coche de forma segura e incluso controlarlo a distancia en campamentos improvisados.
En definitiva, si el famoso explorador hubiera tenido a su disposición un BMW 530e Touring, la famosa frase el «Dr. Livingstone, supongo» habría sido pronunciado por Henry Morton Stanley con una sonrisa de agradable sorpresa y muy probablemente la historia de África habría sido diferente. La aventura no habría perdido su emoción, pero sí gran parte de su sufrimiento.