Nissan pisa el acelerador con una apuesta clara: inteligencia artificial para hacer ya posible la conducción autónoma. Y en el centro, el nuevo Nissan Juke eléctrico que se venderá en Europa a partir de 2027.
Durante años, la industria del automóvil ha perseguido el sueño del coche autónomo. Nissan ha empezado a hacerlo una realidad gracias, en parte, a la inteligencia artificial. La IA estará presente en el 90% de su gama en los próximos años. No como una función añadida, sino como el cerebro que articulará toda la experiencia.
La clave está en un sistema que Nissan denomina ProPILOT 3, un desarrollo que parte del asistente de carril y que ha ido evolucionando hasta ser capaz ahora de integrar otras opciones de conducción autonónoma y tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging). Este ecosistema digital no solo permite al vehículo mantener la velocidad y la distancia, sino que utiliza una red de sensores láser para escanear el entorno en 360 grados y crear un gemelo digital del mundo real que se actualiza millones de veces por segundo. Al fusionar este mapeo tridimensional con algoritmos de aprendizaje profundo, el ProPILOT 3 puede anticipar riesgos invisibles para el ojo humano y gestionar maniobras evasivas complejas y cambios de carril con una fluidez natural.
Esto es real
En QUO hemos tenido la oportunidad de probar el sistema en tráfico rodado urbano, uno de los retos de la conducción autónoma, sobre la base de un Nissan Ariya. El coche ha recorrido el itinerario marcado sin que nadie tocara el volante ni ninguno de los mandos y siendo capaz de desenvolverse con seguridad en el trazado de Yokohama.
Llegan los robotaxis
El salto a la vida diaria de esta tecnología es inminente. Nissan ha sellado una alianza con Uber y Wayve para desplegar robotaxis basados en el Nissan Leaf. Utilizarán un sistema de conducción autónoma capaz de aprender de entornos reales sin depender de mapas predefinidos. El proyecto arrancará con un piloto en Tokio a finales de 2026 —uno de los entornos urbanos más complejos del mundo— y forma parte de un plan global que contempla su expansión a más de diez ciudades, incluida Londres. En una primera fase, estos vehículos circularán con un operador de seguridad a bordo, pero el objetivo es claro: integrar la movilidad autónoma en el día a día a través de plataformas como Uber.
Electrificación sin fricción
Y todo esto se va a llevar a cabo con el objetivo puesto en la electrificación. Para Nissan, el primer escalón de esta nueva fase es la tecnología ePower que permite al coche moverse en modo únicamente eléctrico, pero sin necesidad de enchufarse a la red. La clave está en que esa electricidad se genera a partir de un motor térmico. O sea, es como el eslabón perdido entre los propulsores de combustión y la electromovilidad.
Junto a esta tecnología convivirán en Nissan los coches híbridos (HEV), eléctricos (BEV), híbridos enchufables (PHEV) y de autonomía extendida (REEV) porque hay adaptarse a la realidad del mercado.
Menos coches, más sentido
El cambio también es estructural. Nissan ha decidido reducir su gama global a 45 modelos de los 65 que tenía. La nueva organización distingue entre coches que sostienen el negocio global, como el Juke o el Qashqai; modelos icónicos como el Skyline, destinado a Japón; los que han sido creados pensados para mercados en expansión; y los desarrollos en colaboración con otras marcas.
Nissan piensa que la nueva eficiencia del automóvil pasa por pensar mejor, no por producir más.
El Juke eléctrico: icono europeo de la nueva era
Dentro de esta transformación, el nuevo Nissan Juke 100% eléctrico se convierte en una pieza clave. Destinado a Europa y previsto para 2027, representa la aplicación práctica de toda esta estrategia.
Obra de Alfonso Albaisa, jefe de Diseño de la marca, es realmente audaz en sus líneas respecto a la uniformidad del mercado del automóvil actual. Contará con tecnología V2G (vehicle-to-grid), que permitirá al vehículo no solo tomar electricidad de la red, sino devolvérsela cuando las condiciones lo aconsejen. Será una pieza clave en Europa,