La Luna estrena un cráter nuevo del tamaño del Coliseo

El orbitador LRO de la NASA ha documentado el cráter McGetchin, un impacto de 222 metros de diámetro formado en primavera de 2024 y que obliga a pensar en la seguridad de las futuras bases humanas
El antes y el después tienen apenas un año de diferencia. El 24 de octubre de 2025, un especialista en imágenes lunares detectó durante una revisión rutinaria de mapas algo que no debería estar ahí: un punto brillante rodeado de un halo oscuro en una zona que los registros anteriores mostraban intacta.
Tras meses de análisis exhaustivos, la NASA confirma ahora en dos artículos publicados en Science Advances que se trata del mayor cráter formado recientemente documentado en cualquier cuerpo del sistema solar: el cráter McGetchin, con 222 metros de diámetro y 43 de profundidad, se abrió en el suelo de la Luna entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024.
Un edificio de seis plantas a decenas de miles de kilómetros por hora
El objeto que excavó el cráter McGetchin tenía entre nueve y dieciocho metros de longitud, el equivalente a un edificio de tres a seis plantas. Al impactar contra la superficie lunar a decenas de miles de kilómetros por hora, liberó en décimas de segundo una energía suficiente para excavar un hoyo de 222 metros de anchura y 43 metros de profundidad en la corteza de la Luna, tres veces mayor que el cráter reciente más grande que el LRO había registrado en su primera década de operaciones.
La cámara LROC (Lunar Reconnaissance Orbiter Camera) lo detectó al comparar imágenes del mismo área tomadas antes y después del impacto. El contraste era inequívoco: el suelo recién excavado brilla con mayor intensidad que el terreno circundante porque ha expuesto material subsuperficial más fresco, aún no oscurecido por siglos de radiación solar y micrometeoritos. Robert Wagner, el especialista que identificó la anomalía, declaró que era «con diferencia, el patrón de restos más obvio que había visto nunca en una de estas imágenes».
Una zona fría de seis kilómetros
El cráter visible es solo la herida más evidente. El instrumento Diviner, un radiómetro térmico a bordo del LRO, detectó una zona fría de unos seis kilómetros de diámetro alrededor del punto de impacto. Durante las noches lunares, esa zona registra temperaturas unos nueve grados centígrados más bajas que el terreno colindante.
La explicación es mecánica: el impacto fragmentó y removió el regolito (el polvo y las rocas superficiales de la Luna) hasta considerable profundidad, reduciendo su densidad y, con ella, su capacidad de retener calor. La perturbación del suelo se extiende a más de mil radios del cráter, lo que equivale a más de 111 kilómetros desde el centro del impacto en todas las direcciones.
Raro, pero con efectos que duran milenios
Los investigadores calculan que impactos de este tamaño ocurren en la Luna aproximadamente una vez cada 132 años. Dada la extensión de la superficie lunar, encontrar uno tan reciente y tan bien documentado gracias a las imágenes previas del LRO es lo que los propios autores califican como una observación «estadísticamente rara, prácticamente irrepetible en una vida científica».
«Era, con diferencia, el patrón de restos más obvio que he visto nunca en una de estas imágenes.»
— Robert Wagner, especialista en imágenes, Intuitive Machines
El nombre del cráter rinde homenaje a Thomas Rodes McGetchin (1936-1979), geofísico que contribuyó de forma decisiva a la comprensión de los procesos volcánicos y de impacto en planetas y lunas del sistema solar.
El peligro para las bases lunares
La NASA y varias agencias espaciales tienen planes concretos para establecer bases habitadas en la superficie de la Luna en las próximas décadas. El estudio del cráter McGetchin aporta datos cruciales para ese proyecto. Los modelos anteriores de riesgo de impacto tendían a concentrarse en el área inmediata al cráter; ahora se sabe que la perturbación del suelo alcanza centenares de kilómetros y que los fragmentos de roca eyectados viajan mucho más lejos de lo que los cálculos previos sugerían.
Según Mark Robinson, científico jefe de la cámara LROC, los datos del McGetchin servirán para «reforzar las estructuras» de las futuras instalaciones lunares y para calibrar mejor las zonas de exclusión alrededor de los hábitats.
La Luna lleva 4.500 millones de años acumulando cicatrices de impactos. La diferencia ahora es que disponemos de ojos en órbita con suficiente resolución para verlos formarse en tiempo casi real. El cráter McGetchin es el primero de su magnitud que la ciencia documenta desde el principio hasta el fin, y sus datos recalibrarán la planificación de las misiones lunares tripuladas durante las próximas décadas.
REFERENCIAS
- A new 222-m diameter lunar crater — Science Advances, Robinson et al. (2026)
- New lunar crater reveals extensive distal regolith modification — Science Advances, Powell et al. (2026)
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Luna estrena un cráter nuevo del tamaño del Coliseo puedes visitar la categoría Astro.
Artículos relacionados
¿Quieres ayudar a la NASA a encontrar hielo en la Luna? Puedes con esta IA
¿Vida en Marte? El rover Curiosity detecta moléculas nunca vistas que recuerdan al ADN
La NASA quiere convertir el agua en la Luna en combustible para cohetes
Continúa Leyendo