Las tortugas gigantes de las Seychelles iban a extinguirse, pero hay sorpresa
Un censo ha contabilizado 183.000 tortugas gigantes en el atolón de Aldabra, más que la población humana de las Seychelles.
En el siglo XIX, después de siglos de caza por parte de marineros y piratas europeos, quedaban menos de mil tortugas gigantes de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) en el único atolón del mundo donde esta especie sobrevivía en libertad. Hoy, un riguroso censo sitúa la población en casi 183.000 individuos, una cifra que supera por primera vez en siglos el número de habitantes humanos de todo el archipiélago de las Seychelles.
De menos de mil a 183.000
Los navegantes europeos que llegaron al atolón de Aldabra en el siglo XV encontraron una especie ideal para sus largos viajes: un animal grande, lento y fácil de capturar, que podía mantenerse vivo durante meses en la bodega de un barco y proporcionar carne fresca en cualquier momento. La explotación sistemática redujo la población a menos de mil individuos a lo largo del siglo XIX.

La recuperación llegó con la protección prolongada: Aldabra fue declarado reserva natural estricta en 1981 y Patrimonio Mundial de la UNESCO al año siguiente. En la actualidad, un pequeño equipo permanente de investigadores de la Fundación Islas Seychelles (SIF) monitoriza el ecosistema durante todo el año desde la única base habitada del atolón.
Un censo que mira más allá de lo visible
Pese al aislamiento del atolón, contar tortugas en Aldabra nunca había sido sencillo. La vegetación densa, los manglares y un paisaje que se extiende por cientos de kilómetros hacen difícil cualquier recuento sistemático. La estimación oficial anterior, de alrededor de 100.000 individuos, databa de finales de los años noventa y se basaba en métodos que pasaban por alto a muchos animales ocultos entre la vegetación.
El nuevo estudio, publicado en Ecology and Evolution, analizó cinco años de conteos (2018-2022) realizados por el personal de campo de la SIF. El equipo aplicó un modelo estadístico bayesiano de muestreo por distancias, que estima el número de animales no observados directamente a partir de los patrones de detección de los que sí se avistaron.

"Modelando lo que no vimos, además de lo que vimos", explicó la doctora Nancy Bunbury, coautora del estudio, el resultado es "la línea de base más fiable que existe para esta icónica especie de las Seychelles". La cifra mayor respecto a décadas anteriores no refleja un crecimiento real de la población: los métodos de recuento anteriores simplemente dejaban fuera a muchos animales ocultos en la vegetación densa.
Las tortugas como ingenieras del paisaje
Aldabra es uno de los dos únicos lugares del mundo donde las tortugas gigantes viven en libertad (el otro es el archipiélago de las Galápagos, con una población mucho menor). En Aldabra son el herbívoro dominante, y sus hábitos alimentarios dan forma activamente al paisaje. Su mayor densidad se da en las praderas abiertas, donde mantienen lo que los científicos llaman "césped de tortuga": una hierba corta y densa que se sostiene gracias al pastoreo constante de los animales. Fuera de estas praderas, la densidad disminuye en los matorrales y en las zonas de manglar, donde la detección durante los censos resulta más difícil.
"Más de 180.000 tortugas gigantes recorriendo libremente nuestro atolón es la prueba de lo que el compromiso a largo plazo con la conservación puede lograr", declaró la doctora Frauke Fleischer-Dogley, directora ejecutiva de la Fundación Islas Seychelles y coautora del estudio. "Los datos de este trabajo fueron recopilados por el personal de la SIF que vive y trabaja en el atolón, año tras año", añadió.
El siguiente capítulo: protegerlas del clima
Los 183.000 individuos contabilizados son un punto de partida, no una meta. El doctor Dave Hudson, investigador postdoctoral de la Universidad de Exeter que lideró el modelado estadístico, advirtió que "es importante recordar que las cifras son una línea de base, no un punto final". Las tortugas se enfrentan a amenazas crecientes: se prevé que el cambio climático traiga sequías más largas y frecuentes a Aldabra, lo que reduciría la cobertura vegetal y la disponibilidad de alimento.
La subida del nivel del mar amenaza también las zonas bajas del atolón. Los gatos asilvestrados y las ratas negras siguen depredando huevos y crías, lo que limita el reclutamiento de nuevos individuos en la población. En 2012 se logró erradicar las cabras asilvestradas del atolón: ese precedente impulsa ahora los planes de eliminar también a los carnívoros invasores que todavía permanecen allí.
Hudson instó a "actuar cuanto antes, mientras las tortugas hacen frente a presiones crecientes derivadas del cambio climático, la sequía y las especies invasoras". Si la campaña de erradicación se completa con éxito, las 183.000 tortugas que hoy recorren Aldabra podrían ser solo el comienzo de lo que la protección sostenida puede lograr a largo plazo.
REFERENCIA
- Inferring the Abundance of an Island Megaherbivore From Semi-Structured Distance Sampling. Fleischer-Dogley F et al. Ecology and Evolution, octubre de 2026.
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