El Congreso de EE. UU. ha tenido que recortar el presupuesto que podía hacer realidad el sueño de la astrobiología moderna: encontrar pruebas de vida en Marte
La carrera por la exploración de Marte tiene desde hace años la misión de que las muestras que toman las distintas sondas puedan volver a la Tierra para analizarlas. Los paneles de expertos lo han situado como máxima prioridad en dos encuestas recientes. Analizar en laboratorios terrestres los sedimentos guardados por un rover permitiría aclarar si hubo vida microscópica en el pasado del Planeta Rojo. Pero la cancelación de la misión por falta de presupuesto pone en riesgo estos experimentos, especialmente porque China tiene preparada su propia misión de retorno de muestras con un calendario más agresivo.
La noticia llega con una mezcla de alivio presupuestario y golpe científico. El Senado aprobó el 15 de enero un paquete de gasto que salva la mayor parte del presupuesto de la NASA, a pesar de la amenaza de los recortes que intentó imponer la administración de Trumo, pero hubo víctimas: el programa Mars Sample Return. El texto reconoce la utilidad de varias tecnologías desarrolladas dentro del programa, como los sistemas de entrada, descenso y aterrizaje, el radar o la espectroscopía. Sin embargo, no financia la arquitectura necesaria para recoger los tubos sellados por el rover Perseverance en el cráter Jezero.
Posibles pruebas de vida en Marte en las rocas
Perseverance ya ha cacheado más de treinta testigos geológicos en depósitos de antigua agua. Algunos contienen carbonatos y otras señales químicas que podrían conservar biofirmas que indican que pudo haber vida microbiana en tiempos pasados. La agencia llegó a describir uno de ellos como la prueba más clara de vida detectada hasta ahora en Marte. Sin una misión de recogida y retorno, esas evidencias se quedarán en el planeta, al alcance de las cámaras pero fuera del alcance de los microscopios que realmente podrían resolver el enigma.
El programa naufragó por culpa de los plazos y los costes. Una revisión independiente publicada en 2025 elevó el coste potencial hasta 11.000 millones de dólares y amplió plazos que empujaban la llegada de las muestras hacia 2040. La NASA intentó enderezar el rumbo con una reforma completa. Anunció que en 2026 decidiría entre dos estrategias, una opción “clásica” basada en sky crane, el sistema de grúa propulsada que ya posó a Curiosity y Perseverance, y una opción comercial. En ambos casos, el rango estimado rondaba entre 5.800 y 7.700 millones, lejos de lo disponible en un ciclo fiscal ajustado.
Aun así, el Congreso no cerró la puerta del todo. La ley crea el programa Mars Future Missions y le asigna 110 millones de dólares. Ese dinero mantiene vivas líneas críticas, como navegación de precisión, nuevos métodos de análisis a distancia y tecnologías de aterrizaje y ascenso. No basta para traer rocas marcianas, pero evita que el conocimiento se oxide y preserva la posibilidad de un retorno más austero a medio plazo.
Los científicos se quedan sin muestras de rocas marcianas
La comunidad científica lamentó la decisión. «El acuerdo no respalda el programa MSR existente», recoge el informe que acompaña a la ley. La presidenta del Mars Exploration Program Analysis Group, Victoria Hamilton, habló de un mensaje preocupante. «Es difícil entender cómo la cancelación de MSR no es otra cosa que admitir que devolver muestras de Marte es demasiado difícil para Estados Unidos», dijo. Y lanzó otra pregunta incómoda, porque el país mantiene ambiciones humanas a Marte. «¿Cómo esperamos tener éxito en algo órdenes de magnitud más ambicioso y costoso como el programa Luna a Marte, donde hay vidas en juego?». La crítica subraya la incoherencia estratégica.
El vacío deja espacio para China. Tianwen-3, con dos lanzamientos en 2028 y regreso previsto en 2031, busca capturar menos muestras en un lugar más accesible que Jezero. Los planes señalan un taladro, un módulo de ascenso y un encuentro en órbita marciana con un vehículo de retorno. Si la carrera consiste en quién enseña primero rocas rojas en un laboratorio, China tiene la pista despejada y viento de cola.
Queda un hilo de esperanza. El paquete asigna 24.400 millones de dólares a la NASA, con 7.250 millones para ciencia, una caída del 1% y no el tijeretazo del 47% propuesto inicialmente. Ese margen, sumado al esfuerzo tecnológico que no se detiene, podría alumbrar una vía más barata. Mientras tanto, las mejores pistas de vida marciana seguirán selladas en tubos de titanio, esperando a quien regrese por ellas.
REFERENCIA
NASA’s Mars Sample Return is dead, leaving China to retrieve signs of life from the Red Planet