Javier Cenarro, director del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón, nos explica cómo a día de hoy podemos predecir con precisión los eclipses y por qué un eclipse solar total sigue siendo una gran oportunidad científica

Imagina por un momento que el Sol desaparece y que el cielo enseña algo que por norma general permanece oculto. Un eclipse solar total no es solo un espectáculo, también es una oportunidad para que la ciencia estudie, por ejemplo, la corona del Sol.

La corona solar es la capa más externa del Sol. Está compuesta por plasma a temperaturas extremadamente altas y es mucho menos brillante que la luz que emite el propio Sol. Por eso, es visible durante un eclipse solar total. Esto ocurre porque la Luna bloquea la luz del disco principal del Sol, permitiendo así que el halo blanco y difuso de la corona se haga visible.

Entre la emoción y la investigación

Darío Pescador. ¿Cuál es la diferencia entre la forma en la que las personas veían los eclipses hace mil o dos mil años y la forma en la que los vemos nosotros? ¿Qué significa para nosotros hoy en día?

Javier Cenarro. Bueno, yo creo que en la actualidad, con los conocimientos científicos que tenemos, ya podemos entender qué es lo que ocurre. Comprendemos cómo se mueve la Luna, cómo se mueve la Tierra en torno al Sol y sabemos por qué ocurre. Incluso somos capaces de predecirlo con una precisión exquisita.

Hace miles de años estos fenómenos ocurrían igualmente, pero supongo que habría interpretaciones mucho más amplias, posiblemente sobrenaturales, con implicaciones de los dioses.

Darío P. Entonces presagiaban desastres, cambios de dinastías…

Javier C. Efectivamente. La parte impresionante, emocionante del evento sigue siendo la misma, porque observar cómo tu Sol se eclipsa de repente tiene que ser igualmente impactante. La diferencia es que ahora lo podemos racionalizar. Sabemos que ni se acaba el mundo ni tiene que cambiar la dinastía. En otros tiempos incluso se podía utilizar ese conocimiento para tener ventaja sobre la población. Ahora ya es muy distinto.

Eclipse solar, un fenómeno único en el cielo

Darío P. Los eclipses no son tan regulares como si la Luna y la Tierra estuvieran en el mismo plano. ¿Cuál es la dificultad hoy en día para medir y predecirlos?

Javier C. En la actualidad tenemos un conocimiento bastante detallado de cómo funciona la gravedad en el sistema solar como para poder predecir con mucho detalle cuándo va a ocurrir un eclipse, si va a ser total, parcial o anular.

Es cierto que cuando interaccionan varios cuerpos la gravedad no es sencilla, pero todo eso ya lo conocemos y se tiene en cuenta en los cálculos. El hecho de que los eclipses no se repitan como el día y la noche no quiere decir que haya incertidumbre. Se sabe cómo se van a mover la Luna, el Sol y la Tierra en los próximos siglos.

Conforme nos alejamos en el tiempo habrá que hacer correcciones, porque no estamos aislados y otros planetas afectan ligeramente al movimiento. Pero se pueden predecir y recalibrar. Es una astronomía clásica, una matemática newtoniana que funciona muy bien. Podemos extrapolar con bastante fiabilidad y hacer pequeños ajustes si es necesario.

La corona del Sol y lo que podremos observar durante el eclipse

Darío P. Para los astrofísicos, ¿qué oportunidad representa un eclipse?

Javier C. Desde un punto de vista científico, un eclipse solar total va a ser una oportunidad única para estudiar la corona solar, la capa más externa del Sol. Es una capa extremadamente caliente, de varios millones de grados, y extremadamente poco densa.

Todavía hay aspectos que no se comprenden bien, sobre todo por qué tiene una temperatura tan elevada. El problema es que la fotosfera es tan brillante que impide observar la corona con facilidad. Es una cuestión de contraste: la intensidad luminosa de la corona es mil veces más débil que el azul del cielo. Es como intentar detectar una aguja en un pajar.

Necesitas eclipsar la fotosfera para poder ver esa estructura tan tenue. En el Observatorio de Javalambre van a venir grupos científicos que aprovecharán el eclipse para hacer observaciones con instrumentación específica y medir propiedades de la corona.

Darío P. Uno de los experimentos más famosos fue cuando Einstein predijo la lente gravitatoria durante un eclipse. ¿Habrá observaciones de este tipo?

Javier C. La relatividad predice que la luz se curva en presencia de una gravedad intensa. El Sol ejerce esa gravedad y una estrella que esté muy cerca en proyección puede parecer que cambia de posición, como una lente gravitacional.

Cuando el Sol brilla normalmente no puedes verlo por el contraste, pero durante un eclipse puedes observar esas estrellas y medir su posición. Desconozco si habrá alguna estrella propicia en este caso concreto, pero es un experimento que me maravilla, la capacidad de Einstein para predecirlo y luego corroborarlo.

Cómo la ciencia aprovecha un eclipse para enseñar

Darío P. ¿Es una oportunidad para que más gente se interese por la astronomía?

Javier C. Es una oportunidad, porque es un evento natural que te acerca al universo. Es muy impactante, tiene una parte visual y emocional muy fuerte. Ves algo que te hace reflexionar, te hace ser consciente de la maravilla que es el universo.

Didácticamente es fabuloso. A los niños les marca. Es un fenómeno que tenemos que aprovechar para fomentar vocaciones y cultura científica. Es nuestro deber devolver a la sociedad lo que nos está dando.

 

Los eclipses totales no pasan desapercibidos, te marcan y te hacen replantearte muchas cosas. Recuerda que, el próximo 12 de agosto, podrás ser uno de los testigos de un eclipse solar total y ver cómo la ciencia estudia la corona del Sol, un fenómeno que no se repite cada día.