Las últimas mediciones del telescopio espacial James Webb ajustan la órbita y confirman que este asteroide pasará cerca de la Luna, a solo 21.000 kilómetros de distancia
¿Cuánto son 21.000 kilómetros? Es la distancia, por ejemplo, entre España y Nueva Zelanda. También es la distancia que separará en 2032 al asteroide YR4 de la Luna, eliminando por fin el cálculo del riesgo de colisión, algo que podría haber afectado a la Tierra.
La vigilancia de asteroides cercanos a la Tierra es una de las tareas más importantes de la defensa planetaria moderna. Desde finales del siglo XX, telescopios automáticos y observatorios espaciales rastrean miles de rocas espaciales para calcular sus órbitas con precisión y detectar posibles riesgos de impacto. En la mayoría de los casos, los primeros cálculos contienen incertidumbres importantes, porque los científicos solo han observado el objeto durante unos pocos días o semanas. A medida que llegan nuevas observaciones, los modelos orbitales se refinan y los riesgos potenciales suelen desaparecer.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido con el asteroide 2024 YR4, que durante un tiempo generó titulares por una posible colisión con la Luna en 2032. Los expertos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, el CNEOS, siglas de Center for Near-Earth Object Studies, han recalculado la órbita del asteroide 2024 YR4 gracias a nuevas observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb. Estos datos se obtuvieron el 18 y el 26 de febrero y permitieron reducir drásticamente la incertidumbre sobre la posición futura del objeto. Como resultado, los científicos concluyen ahora que el asteroide no chocará contra la Luna el 22 de diciembre de 2032.
El asteroide pasará cerca de la Luna, pero no chocará
Con los nuevos cálculos, el asteroide pasará a unos 13.200 millas de la superficie lunar, es decir, aproximadamente 21.200 kilómetros. Esa distancia puede parecer pequeña a escala cósmica, pero es suficiente para descartar cualquier posibilidad de impacto.
El objeto 2024 YR4 pertenece a la categoría de asteroides cercanos a la Tierra. Se trata de rocas espaciales cuya órbita cruza o se aproxima a la trayectoria orbital de nuestro planeta. Muchos de ellos se descubren cada año gracias a programas automáticos de búsqueda, como el sistema ATLAS, siglas de Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System, que detectó este asteroide a finales de diciembre de 2024 desde Chile.
Cuando los astrónomos detectaron por primera vez el objeto, los cálculos preliminares indicaban una probabilidad muy pequeña de impacto con la Tierra en diciembre de 2032. Esa posibilidad desapareció rápidamente con nuevas observaciones, algo que suele ocurrir en este tipo de detecciones tempranas. Sin embargo, durante un tiempo persistió otra posibilidad: una colisión con la Luna.
A mediados de 2025, las estimaciones llegaron a situar la probabilidad de impacto lunar alrededor del 4 %. Aunque era un escenario improbable, el posible choque despertó gran interés científico. Un impacto de un asteroide de unos 60 metros de diámetro podría haber creado un cráter de alrededor de un kilómetro en la superficie lunar y habría sido visible desde la Tierra como un destello brillante.
Además, algunos estudios sugerían que un impacto de ese tipo podría lanzar grandes cantidades de material lunar al espacio. Parte de ese material podría convertirse en un aumento temporal de micrometeoritos alrededor de la Tierra, lo que habría supuesto un riesgo para satélites y misiones espaciales.
Las nuevas observaciones del telescopio James Webb han eliminado definitivamente ese escenario. Al reducir la incertidumbre en la trayectoria del asteroide, los modelos muestran ahora con claridad que el objeto pasará cerca de la Luna, pero sin alcanzarla.
Este caso ilustra bien cómo funciona la defensa planetaria. Cuando se descubre un nuevo asteroide, los científicos calculan muchas trayectorias posibles que encajan con los datos disponibles. Esas trayectorias forman una especie de nube de posiciones futuras. A medida que se añaden nuevas observaciones, esa nube se reduce y las predicciones se vuelven cada vez más precisas.
Aunque 2024 YR4 ya no representa ningún riesgo para la Tierra ni para la Luna, los científicos seguirán observándolo cuando vuelva a acercarse en el futuro. Cada nuevo dato ayuda a mejorar los modelos orbitales y a perfeccionar las técnicas que algún día podrían ser cruciales para evitar un impacto real.
REFERENCIA
New NASA Asteroid Observations Eliminate Chance of 2032 Lunar Impact