Sí. Os presentamos a la medusa inmortal: la Turritopsis nutricula, que aunque se parece a cualquier otra medusa, cuando se reproducen no mueren, sino que vuelven a su forma de pólimo anterior. Los tentáculos se retraen, los cuerpos se encogen y descienden hasta el fondo marino para reiniciar el ciclo.

Las células adultas, incluso los huevos y el esperma, se disuelven para convertirse en formas más sencillas de sí mismas, y el organismo al completo vuelve a ser ‘joven’. Salamandras y renacuajos pueden desarrollar extremidades nuevas usando este mismo sistema de inversión.

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*Publicado en #Quonectados

Redacción QUO