Un estudio demuestra que las políticas contra las bolsas reducen notablemente la basura costera. Y no, el problema no vuelve con el tiempo.

Las bolsas de plástico de un solo uso son uno de los residuos más comunes y perjudiciales para el medio ambiente marino. Están hechas de materiales que se degradan en microplásticos, contaminando ecosistemas y afectando a la fauna. Con tasas de reciclaje muy bajas y facilidad para ser arrastradas por el viento, acaban en ríos, playas y océanos. Ante este problema, muchos países han impuesto tasas o prohibiciones, pero hasta ahora, no había un análisis a gran escala que evaluase su efectividad real.

Un nuevo estudio de las universidades de Delaware y Columbia ha revelado que las políticas contra las bolsas de plástico –como tasas o prohibiciones– han reducido la presencia de este tipo de residuos en las costas de Estados Unidos entre un 25% y un 47%. El análisis, publicado en la revista Science el 19 de junio, se basa en datos de miles de limpiezas de playas y más de 600 políticas locales implementadas entre 2007 y 2023. Lo más llamativo es que esta reducción aumenta con el tiempo, sin señales de que el problema regrese tras aplicar la medida.

Kimberly Oremus, profesora de la Escuela de Ciencias Marinas y Políticas de la Universidad de Delaware, y Anna Papp, economista ambiental recién doctorada por la Universidad de Columbia, son las autoras del estudio. La inspiración surgió cuando Oremus descubrió que los voluntarios de limpiezas de playa en Delaware usaban una app llamada Clean Swell para registrar los residuos recolectados. Esta información entra en la base de datos TIDES de Ocean Conservancy, que recopila datos de limpiezas costeras en todo el mundo.

“Cuando encontramos esta base de datos, nos dimos cuenta de que podíamos analizar la composición de la basura antes y después de aplicar una política, y así medir su efecto”, explica Oremus. “Y luego comparar eso con lugares donde no se ha aplicado ninguna política”.

Papp, autora principal del estudio, señala que los residuos plásticos recogidos en estas limpiezas sirven como un indicador bastante fiable de la cantidad total de basura plástica en el entorno marino local. “La mayoría de estudios económicos anteriores se han basado en datos de tiendas. Este estudio añade una medición directa del impacto ambiental”, comenta.

Miles de limpiezas de playas

Desde Ocean Conservancy, Allison Schutes, directora de limpiezas de conservación, destaca la importancia del esfuerzo ciudadano: “Siempre recordamos a los voluntarios que los datos que recogen ayudan a generar cambios reales, y este estudio lo demuestra claramente”.

Para el análisis, las investigadoras examinaron decenas de miles de limpiezas costeras y más de 600 políticas locales. Eligieron Estados Unidos porque, al carecer de una política federal sobre bolsas de plástico, permite comparar el impacto de diferentes medidas a nivel estatal, local o municipal.

Aunque pueda parecer lógico que prohibir o gravar el uso de bolsas de plástico reduzca su presencia en la basura costera, Oremus afirma que los resultados fueron más contundentes de lo esperado. “Hay muchos caminos por los que una bolsa puede acabar en el medio ambiente. Ver una política que funciona de forma tan clara es muy alentador”.

Una de las sorpresas del estudio fue descubrir que cerca de un tercio de los estadounidenses vive en zonas con algún tipo de política sobre bolsas de plástico. “Hemos recopilado más de 600 medidas entre 2007 y 2023, con mucha variedad en su escala y aplicación”, señala Papp.

El estudio también encontró diferencias entre tipos de políticas. Las aplicadas a nivel estatal tuvieron mayor impacto que las municipales, y las tasas parecieron ser incluso más eficaces que las prohibiciones, aunque las autoras admiten que esto requiere más investigación. Además, las medidas fueron más eficaces en regiones donde el problema de las bolsas era más grave desde el principio.

No obstante, hay un matiz importante. A pesar del éxito de estas políticas, la proporción total de bolsas de plástico en la basura costera sigue aumentando, incluso en las zonas con prohibiciones o tasas. Simplemente, crece más lentamente que en las zonas sin estas medidas. Esto refleja una tendencia más amplia: la contaminación por plásticos sigue en aumento a nivel global, y estas políticas solo pueden frenar parcialmente ese crecimiento.

“Seguimos viendo más bolsas de plástico en las playas, en proporción a los residuos recogidos, incluso con estas políticas”, advierte Oremus. “No se está eliminando el problema, pero sí se está ralentizando”.

De cara al futuro, y con la próxima ronda de negociaciones para un tratado internacional sobre plásticos organizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en agosto de 2025, las autoras consideran que este estudio resalta la necesidad de una estrategia más amplia y coordinada a nivel global.

“En general, nuestros hallazgos muestran que las políticas contra las bolsas de plástico son eficaces para reducir la basura en las costas”, concluye Papp. “Es el primer estudio a gran escala que utiliza cientos de políticas y decenas de miles de limpiezas para evaluar sus efectos. Pero hay que recordar que hablamos de una disminución relativa en las zonas afectadas, no de una solución total”.

REFERENCIA