Un nuevo estudio sugiere que los perros no forman opiniones sobre ti, ni siquiera cuando te ven portarte mal con otros.
Aunque solemos pensar que los perros tienen una especie de «radar moral» para detectar a las buenas y malas personas, la ciencia no lo tiene tan claro. Un equipo de investigación de la Universidad de Kioto, liderado por la científica Hoi-Lam Jim, ha tratado de responder a una pregunta que probablemente todo amante de los perros se ha hecho alguna vez: ¿pueden los perros juzgar a las personas? O más específicamente: ¿forman los perros opiniones sobre ti basándose en cómo tratas a otros?
Para investigar esto, el equipo diseñó un experimento con 40 perros domésticos, tratando de averiguar si estos animales pueden formar una «reputación» de una persona basándose en observación indirecta (es decir, viendo cómo esa persona se comporta con otros) o en experiencias personales directas. Este concepto, conocido en el ámbito de la cognición animal como «evaluación social», ya ha sido comprobado en especies como los chimpancés, que sí parecen evitar a personas que se comportan de forma egoísta con otros.
En el experimento, se expuso a los perros a una situación en la que podían observar a otro perro (el “demostrador”) interactuar con dos personas: una generosa, que le ofrecía comida, y otra egoísta, que no le daba nada. Después de observar esta interacción, los perros tenían la oportunidad de interactuar directamente con ambas personas. Los investigadores midieron cuál de las dos elegían primero, así como su proximidad a cada una, y comportamientos como saltar para saludar o mostrar afecto.
El resultado fue claro: los perros no mostraron preferencia significativa por la persona generosa ni después de observarla ni tras interactuar directamente con ella. En resumen, no hubo evidencia de que los perros formaran juicios o reputaciones sociales, al menos en el contexto del experimento.
«Está claro que la formación de reputación puede ser más compleja de lo que pensábamos, incluso para animales como los perros, que cooperan tan estrechamente con los humanos», explicó Hoi-Lam Jim, quien recientemente se incorporó al profesorado de la Universidad de Kioto.
En realidad, a los perros les da igual
Además, Jim y su equipo destacaron que los propios métodos experimentales podrían haber influido en los resultados. El estudio usó una prueba de dos opciones, donde el perro debía elegir entre dos personas. Sin embargo, este tipo de diseño puede no ser suficientemente sensible para detectar sutilezas en la cognición social de los perros. Por ello, los investigadores no descartan que los perros sí tengan alguna forma de evaluación social, pero que esta no se haya captado adecuadamente con el experimento empleado.
También es importante señalar que estudios anteriores realizados en el Wolf Science Center de Austria, con perros de manada y lobos, tampoco encontraron evidencia de formación de reputación tras interacciones directas o indirectas con humanos. No obstante, los investigadores japoneses argumentan que esos animales tenían una experiencia limitada con personas, mientras que los perros domésticos que participaron en su estudio convivían con humanos en el día a día.
La sorpresa del equipo vino no tanto por la falta de evidencia en la observación indirecta —es decir, al ver cómo otros humanos se comportaban con otros perros— sino por la falta de reacción incluso tras la experiencia directa. «Es posible que los retos metodológicos del diseño experimental, particularmente el uso de una prueba de dos opciones, expliquen nuestros resultados negativos más que una falta de capacidad en los perros», añadió Jim.
¿Qué sigue? El equipo sugiere que futuras investigaciones deberían comparar de forma más sistemática a perros de distintas edades, razas y entornos. Por ejemplo, se podrían incluir perros callejeros, perros policía o perros de asistencia, ya que sus diferentes experiencias vitales podrían influir en su desarrollo sociocognitivo.
Así que, aunque a veces sentimos que nuestro perro «sabe» si una persona es buena o mala, la ciencia aún no puede confirmarlo. Puede que solo estén olfateando nuestras emociones… o esperando a ver si les cae algo de comida.
REFERENCIA