El Amazonas cuenta con su propia red de comunicación comunitaria, un sistema donde aves y primates cooperan para sobrevivir a los depredadores
En lo profundo de la Amazonia peruana, a decenas de metros sobre el suelo existe una red de intercambio de datos que no necesita cables, satélites ni fibra óptica. Un estudio reciente, publicado en la revista Current Biology, ha revelado que las aves y los monos han desarrollado lo que los científicos llaman el “internet de la selva”.
Para un turista, los sonidos de la selva amazónica pueden parecer una banda sonora relajante que invita a la desconexión, sin embargo, para los habitantes del dosel forestal esos sonidos son un sistema de alarma ultrarrápido que permite a aves y monos avisarse mutuamente del peligro en cuestión de segundos.
Desde hace tiempo se ha hablado del término «wood wide web» para describir cómo las plantas intercambian recursos a través de redes de hongos en las raíces, pero los investigadores Ettore Camerlenghi y Ari Martínez han revelado que, por encima de nuestras cabezas, existe otro sistema igual de complejo, una red de comunicación suspendida en el aire.
¿Cómo sobrevivir en la selva usando esta red de comunicación?
Los científicos trabajaron con un cetrero que utilizó aves rapaces entrenadas para simular amenazas reales y provocar así llamadas de alarma naturales en la comunidad de animales, al grabar y volver a reproducir estos gritos, observaron cómo el mensaje de miedo viajaba desde las copas de los árboles por toda la selva.
Luego, reprodujeron esas grabaciones de alarma en diferentes puntos del bosque y el resultado fue que tanto los monos como las aves respondían a las señales y propagaban la información, incluso cuando pertenecían a especies distintas. Los biólogos llaman a esto escucha interespecífica, un espionaje colaborativo que optimiza la vigilancia de todo el ecosistema.
No todos los animales tienen el mismo peso en esta red, las especies de aves pequeñas del dosel, que pesan menos de 100 gramos, son las que más repiten y amplifican las llamadas de alarma, entre las que destacan especialmente las aves del género Monasa, conocidas como monjas de frente negra y blanca, que actúan como auténticos routers biológicos: escuchan, interpretan y retransmiten la señal.
Las llamadas de las aves de las copas de los árboles desencadenan una reacción en cadena, avisando a otras aves, así como a monos capuchinos y monos araña, que reaccionan ante las señales acústicas incluso cuando no han visto al depredador. Es un sistema de vigilancia colectiva que funciona sin jerarquías, sin líderes y sin planificación.
El silencio como señal de alarma
Este sistema de comunicación permite que los animales optimicen su tiempo al confiar en una red de vigilancia compartida, pudiendo dedicar más energía a buscar alimento o pareja, ya que saben que la comunidad les avisará si aparece una amenaza en el horizonte. Mientras en los estratos inferiores del bosque, más oscuros y densos, el comportamiento es distinto: algunas especies continúan cantando, quizá porque el riesgo es menor o porque dependen más del sonido para orientarse.
La observación del comportamiento de estos animales ante una posible amenaza reveló que, a veces, el mensaje es un silencio absoluto, cuando los pájaros callan, el resto de la comunidad animal entra en alerta máxima. Un silencio que avisa de la cercanía inminente del peligro.
Esta red demuestra que la selva es pura un ecosistema hiperconectado donde la información fluye a través de una red biológica donde los animales no solo actúan por instinto ciego, toman decisiones basadas en la información que reciben de otros, como parte de una inteligencia colectiva, y con 1.300 especies de aves y decenas de primates en riesgo, este hallazgo nos recuerda que la inteligencia que importa nace de la cooperación.
En un momento en que la Amazonia sufre incendios, deforestación y fragmentación, entender estas redes invisibles es esencial, si se rompe el dosel, no solo desaparecerían los árboles, se interrumpiría un sistema de comunicación que sostiene la vida de varias especies.
REFERENCIA
Small canopy species drive information highways about predators in an Amazonian rainforest