La acumulación de plásticos en vasos cerebrales afecta el movimiento de ratones, según revelan imágenes en tiempo real
Por primera vez, científicos han rastreado cómo los microplásticos viajan por el cuerpo de ratones en tiempo real, descubriendo que terminan obstruyendo vasos sanguíneos en el cerebro. ¿Podría pasar lo mismo en humanos?
Los microplásticos son diminutas partículas de plástico, de menos de 5 milímetros de largo, que se encuentran en todas partes: desde las profundidades del océano hasta el hielo de la Antártida. Inhalamos estas partículas, las bebemos con el agua y las ingerimos con la comida. Incluso pueden entrar directamente al torrente sanguíneo a través de dispositivos médicos plásticos. Recientemente, la ciencia ha empezado a revelar su impacto en la salud humana, mostrando que pueden acumularse en órganos como el cerebro, el hígado y los riñones. Además, estudios han relacionado su presencia en arterias con un mayor riesgo de infarto y derrame cerebral.
Los microplásticos en el cerebro de ratones
Un estudio publicado en Science Advances empleó una técnica avanzada llamada microscopía de dos fotones para observar en tiempo real cómo los microplásticos se mueven por el cuerpo de ratones. Este método, que utiliza una ventana transparente implantada quirúrgicamente en el cráneo de los animales, permitió a los investigadores rastrear el camino de partículas fluorescentes de poliestireno, un plástico común en envases y juguetes.
Los ratones bebieron agua con microplásticos fluorescentes y, tras tres horas, los científicos observaron células inmunitarias como neutrófilos y fagocitos que habían ingerido estas partículas. Estas células, cargadas de plástico, quedaron atrapadas en las curvas de pequeños vasos sanguíneos en el cerebro, particularmente en el córtex. Este fenómeno fue descrito por Haipeng Huang, autor principal del estudio, como un «accidente de tráfico en los vasos sanguíneos». Aunque algunas obstrucciones se despejaron con el tiempo, otras persistieron durante las cuatro semanas que duró la observación.
El equipo también probó inyectar las partículas plásticas directamente en la sangre de los ratones. Las partículas más pequeñas causaron menos bloqueos, pero los resultados generales mostraron que estas obstrucciones reducían el flujo sanguíneo en el cerebro, afectando la movilidad de los ratones durante varios días.
Similitudes con coágulos de sangre
Las obstrucciones causadas por microplásticos actúan de manera similar a los coágulos de sangre, bloqueando el flujo en los vasos pequeños. Esto podría explicar los efectos en la movilidad observados en los ratones. Además, Huang señaló que su equipo ha encontrado obstrucciones similares en el corazón y el hígado de los ratones, aunque estos hallazgos aún no han sido publicados.
Los resultados coinciden con investigaciones previas. Un estudio de 2022 encontró microplásticos en altos niveles en tejidos cerebrales humanos, especialmente en las paredes de los vasos sanguíneos y en células inmunitarias. En este caso, el plástico más común era el polietileno, utilizado ampliamente en embalajes.
¿Qué significa esto para los humanos?
Aunque los investigadores no pueden confirmar si los microplásticos provocan obstrucciones similares en el cerebro humano, las pruebas en modelos animales y tejidos humanos sugieren que podrían tener consecuencias importantes para la salud. Comprender cómo estas partículas afectan el flujo sanguíneo y el sistema inmunológico es clave para evaluar su impacto en nuestro cuerpo. Técnicas como la microscopía de dos fotones podrían ser fundamentales para estudiar este fenómeno en más detalle.
El creciente problema de los microplásticos en el medioambiente y en nuestros cuerpos plantea preguntas urgentes sobre su regulación y la necesidad de desarrollar alternativas menos dañinas para la salud y el planeta.
Fuente: Nature
Imgen: Se encontraron diminutos trozos de plástico alojados en los vasos sanguíneos del cerebro de ratones.Credit: Sinclair Stammers/SPL