Aunque actualmente para nosotros es un juguete, el búmeran se utilizó en el pasado como un arma poderosa para aturdir al enemigo, cazar pequeños animales u hostigar a la infantería enemiga durante un combate. Como sabéis, se trata de un palo curvado el cual tiene la peculiaridad de regresar con quién le lanzó si no impacta contra nada en su camino.

Recientemente, un grupo de investigadores ha encontrado un esqueleto de unos 800 años de antigüedad con una gran herida en el cráneo provocada por una de estas armas arrojadizas. Los restos óseos fueron hallados hace un par de años en la orilla del río del Parque Nacional Toorale (Nueva Gales). Según los investigadores, el varón, que probablemente tenía entre 25 y 35 años en el momento del golpe portal, murió probablemente a consecuencia de un búmeran que impactó en su cabeza.

Bautizado como Kaakutja por los científicos (que significa hermano mayor en Baakantji), mostraba en sus huesos un gran número de heridas, por lo que los investigadores no están del todo seguros si fue el búmeran lo que le mató finalmente.

Según una descripción etnográfica de principios del s. XX, los aborígenes australianos utilizaron un tipo de búmeran especial para la lucha y la caza. Era más grande y más pesado que los habituales: «Recuerda a la hoja de un sable y su borde interior es mucho más dañino», explican los investigadores.

Este hallazgo podría ofrecer a los arqueólogos una gran oportunidad para estudiar los conflictos entre los aborígenes antes de la llegada de los europeos.

Fuente: seeker.com

Redacción QUO