Las compañías con políticas inclusivas producen más patentes, de mayor calidad y más citadas a nivel internacional. La diversidad no solo es justa: también es rentable.
En el mundo empresarial, la innovación, es decir, la creación de nuevas ideas, productos o procesos, se mide muchas veces a través de las patentes, esos derechos exclusivos que protegen invenciones. Un buen indicador de calidad en innovación no es solo cuántas patentes tiene una empresa, sino también cuántas veces son citadas (lo que revela su impacto), su originalidad (qué tanto se apartan del conocimiento previo), su generalidad (cuántas áreas diferentes abarcan) y su internacionalidad (si se protegen más allá de las fronteras de EE.UU.). En este contexto, la inclusión LGBTQ+ se revela como una palanca poco explorada pero poderosa para impulsar la creatividad y el rendimiento innovador de las grandes empresas.
Un nuevo estudio de la Universidad de Aalto y la Universidad de Vaasa demuestra que las grandes empresas estadounidenses que adoptan políticas inclusivas hacia las personas LGBTQ+ tienden a ser más innovadoras. Para llegar a esta conclusión, los investigadores combinaron los resultados del Corporate Equality Index (CEI), un índice que evalúa el grado de inclusión LGBTQ+ en empresas, con datos públicos de la Oficina de Patentes y Marcas de EE.UU.
El análisis abarcó el periodo entre 2003 y 2017, con datos adicionales procesados hasta 2024. Los resultados fueron claros: por cada desviación estándar de aumento en el CEI de una empresa, la cantidad de patentes generadas creció un 20 %. Pero no solo aumentó la cantidad: las citas a esas patentes —que miden su influencia en otras innovaciones— crecieron casi un 25 %.
Según Jukka Sihvonen, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Aalto, “nuestros resultados demuestran que las empresas con políticas LGBTQ+ progresistas producen más patentes, tienen más citas y una mayor calidad innovadora, medida por la originalidad, generalidad e internacionalidad de sus patentes”.
Los investigadores señalan además que esta correlación entre inclusión y creatividad no es exclusiva de los estados tradicionalmente progresistas de EE.UU., los llamados “blue states”. Sami Vähämaa, uno de los autores del estudio, aclara: “No es un fenómeno exclusivo de los estados azules. Los resultados se mantienen incluso excluyendo los estados más conservadores o los más liberales. Es decir, el efecto se da independientemente del contexto político local”.
Esta independencia respecto al entorno sociopolítico subraya la robustez de los hallazgos. Para evitar sesgos, el equipo empleó diversas técnicas estadísticas, como controles por industria, tamaño de empresa y año fiscal. La relación entre inclusión y rendimiento innovador se mantuvo en todos los modelos.
El impacto económico de esta tendencia también es significativo. Según Veda Fatmy, coautora del estudio desde la Universidad de Vaasa, los datos más recientes (hasta 2024) muestran que la tendencia incluso podría estar intensificándose con el tiempo.
En momentos en que las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, por sus siglas en inglés) generan debates intensos en el ámbito empresarial y político estadounidense, estos resultados aportan evidencia empírica al debate: la inclusión no es solo una cuestión de justicia social, sino también una estrategia eficaz para fomentar el crecimiento económico y la competitividad.
“Las empresas necesitan innovación”, concluye Sihvonen. “Y la magnitud del impacto vinculado a la inclusión LGBTQ+ no es pequeña. Esto implica que la relevancia económica tampoco lo es”.
Los datos confirman lo que muchas voces venían señalando desde hace tiempo: un entorno laboral inclusivo no solo mejora la vida de sus empleados, sino que también enciende la chispa de la innovación.
REFERENCIA