Por qué los hombres sin hijos se están haciendo la vasectomía

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Un estudio en Chile desvela qué hay detrás de la decisión de los hombres sin hijos de hacerse una vasectomía voluntariamente, y no solo es el dinero

Un hombre en la treintena, sin hijos y sin planes de tenerlos, aguarda su turno para una intervención de apenas 20 minutos que cerrará, casi siempre de forma irreversible, la puerta a la paternidad biológica. Nadie se la ha recomendado por motivos médicos. La eligió con la misma convicción con la que se elige un trabajo o una ciudad donde vivir. Esa elección, repetida por los 20 hombres entrevistados para una investigación reciente, muestra hasta qué punto la paternidad puede convertirse en una posibilidad descartada con años de antelación.

Índice
  1. Una vasectomía sin haber sido padre nunca
  2. Autonomía, proyectos propios y el peso del tiempo
  3. Un hueco en la investigación que empieza a llenarse
  4. REFERENCIAS

Una vasectomía sin haber sido padre nunca

La vasectomía suele asociarse a hombres que ya tienen hijos y deciden cerrar esa etapa. El perfil que retrata esta investigación es distinto: hombres que nunca han sido padres y que recurren a la cirugía para asegurarse de que nunca lo serán.

El trabajo, firmado por las investigadoras Martina Yopo Díaz y Loreto Watkins y publicado en la revista Journal of Family Issues, se basa en 20 entrevistas semiestructuradas realizadas en Santiago de Chile a hombres que optaron por la esterilización voluntaria sin descendencia previa. Los motivos coinciden con otros estudios recientes que explican por qué la gente no tiene hijos, y por qué la vivienda y el dinero no son los únicos motivos.

Autonomía, proyectos propios y el peso del tiempo

El resumen del estudio describe una orientación hacia la "autonomía, el individualismo y el hedonismo" como motor principal de la decisión. En las entrevistas, estos hombres priorizan su independencia, sus ambiciones personales y un estilo de vida sin las renuncias que exige criar a un hijo. Nosotros solemos pensar la paternidad como una etapa que llega tarde o temprano en la vida adulta. Para estos hombres funciona como cualquier otro proyecto vital, algo que se puede planificar, aplazar o rechazar con un procedimiento médico definitivo.

Junto a los motivos personales, las autoras identifican una segunda capa de razones estructurales: la escasez de tiempo, el coste de vida, el miedo a no estar a la altura como padres y la sensación de vivir en un mundo inestable. Estos factores se entrelazan con la búsqueda de autonomía en el propio relato de los entrevistados. Un hombre puede evitar la paternidad a la vez por convicción personal y por desconfianza hacia el futuro que le tocaría gestionar a su hijo. La vasectomía, en ese sentido, funciona como un punto final que evita revisar la decisión cada año, aunque hay otras alternativas a la vasectomía que se investigan actualmente.

Un hueco en la investigación que empieza a llenarse

Casi toda la investigación sobre no tener hijos por decisión propia se ha construido, hasta ahora, mirando a las mujeres. Yopo Díaz y Watkins señalan que este trabajo aporta algo distinto: centra la mirada en la experiencia masculina de rechazar la paternidad, un ángulo que la literatura científica ha dejado en un segundo plano durante años. A medida que más hombres jóvenes normalicen hablar de su decisión de no ser padres, es previsible que aparezcan más estudios similares en otros países, incluida España.

El propio estudio reconoce sus límites, y conviene mantenerlos presentes antes de generalizar. La muestra son solo 20 hombres, la metodología es cualitativa (entrevistas, no encuestas representativas) y todos ellos ya se habían sometido a la vasectomía en el momento de la entrevista, así que sus testimonios describen sobre todo la experiencia posterior a la decisión, más que el proceso de decidir.

Además, la investigación se limita a Santiago de Chile, una ciudad con su propio contexto económico y cultural, así que sus conclusiones no se pueden trasladar de forma automática a España. Como referencia local, aunque desactualizada, según datos de 2016 de la Sociedad Española de Contracepción, las vasectomías (54 %) ya superaban a las ligaduras de trompas (46 %) en España, frente al año 2004, cuando la ligadura era mayoritaria (56 % frente a un 44 % de vasectomías), aunque no existe una cifra oficial más reciente que confirme si esa tendencia se ha mantenido.

REFERENCIAS

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