La tecnología cambia a la iglesia: el papa León XIV pide a los curas que dejen de usar ChatGPT para escribir sus homilías, carga contra contra la fe de los “likes” y la espiritualidad de TikTok
La Iglesia católica tiene un largo historial de adopción de las nuevas tecnologías, desde la imprenta hasta la radio. Ahora le toca lidiar con la inteligencia artificial generativa, ese asistente que promete ahorrar tiempo, pero que a veces te lo devuelve convertido en pereza mental. La tentación encaja con una obsesión muy moderna, la de optimizarlo todo, incluso el propio cuerpo y la rutina diaria, como cuenta la divulgación reciente. Solo que, en el púlpito, el atajo puede salir caro.
En un diálogo a puerta cerrada con sacerdotes de la diócesis de Roma, cuyos contenidos se publicaron el 20 de febrero de 2026, el papa Leo XIV lanzó una advertencia muy concreta: “resistir la tentación de preparar homilías con inteligencia artificial”. No habló de ciencia ficción ni de robots con sotana, habló de lo que ya está pasando, gente que delega en ChatGPT lo que debería nacer de su propia reflexión.
El argumento del papa se apoyó en una idea sencilla. “Como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, se mueren”, dijo. Y remató con la parte que más duele a quienes viven de redactar, la mente también se entrena, “el cerebro necesita usarse”, así que conviene “ejercitar un poco” la inteligencia para no perder esa capacidad.
Usar ChatGPT para escribir sermones y TikTok para darlos
Luego trazó una línea que no tiene nada de técnica y mucho de oficio. “Dar una homilía verdadera es compartir la fe”, afirmó, y añadió que la IA “nunca podrá compartir la fe”. Un modelo de lenguaje puede imitar un tono, ordenar ideas, incluso sonar convincente, pero no puede poner en juego la experiencia personal de creer, dudar, acompañar y conocer a una comunidad concreta.
De hecho, el papa unió esa crítica a otra preocupación, la vida espiritual convertida en escaparate. Habló de “una ilusión en internet, en TikTok”, esa sensación de que acumular “likes” y “seguidores” equivale a estar conectando de verdad con los demás. Si no transmites el mensaje de Jesucristo, vino a decir, quizá te estás confundiendo de objetivo y toca revisar qué haces y por qué.
La advertencia no suena solo a catequesis, también suena a psicología de la atención. En los últimos años, varios investigadores han estudiado el “desplazamiento cognitivo”, cuando externalizas esfuerzo mental en una herramienta y tu cerebro deja de practicar. Un trabajo muy comentado, con medidas de actividad cerebral durante tareas de escritura, sugiere que apoyarse en un asistente tipo ChatGPT puede reducir la implicación mental y empeorar la retención de lo que uno mismo produce. El debate científico sigue abierto, pero el mecanismo básico se entiende sin bata, si el GPS te lleva siempre, un día te pierdes en tu propio barrio.
En la práctica, el papa no parece demonizar la tecnología en bloque. Pidió vigilancia y criterio, y subrayó que la clave sigue siendo la realidad concreta de la parroquia, la cultura del lugar y la relación humana. Dicho de otro modo, puedes usar herramientas, pero no puedes dejar que te sustituyan justo en lo que te convierte en alguien, no en algo.
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