Un mamífero marino y la creatividad de un diseñador alemán están detrás de la estética del BYD Dolphin

Los dos últimos modelos presentados por BYD en Europa, el BYD Dolphin y el BYD Seal, tienen mucho que ver con los océanos. No solo toman sus nombres de dos mamíferos marinos, el delfín y la foca, sino que sus líneas están inspiradas en el mar por obra y gracia de Wolfgang Egger, diseñador de la casa con una larga carrera en el mundo del automóvil. Egger, que previamente ha trabajado para marcas como Alfa Romeo, Lancia, Seat, Audi e Italdesign, ha impreso ahora su impronta personal en los nuevos modelos de BYD con un concepto que lo dice todo, Ocean Aesthetics.

En el caso del BYD Seal esto se traduce en un coche del que puedes saber más aquí. Si nos referimos al Dolphin, hablamos del modelo de acceso a la gama BYD en Europa. Mide 4,29 m de longitud y sus líneas sinuosas tratan de recordar a los delfines solo que trasladadas a las características propias de un coche eléctrico. Y eso, en este caso, quiere decir una gran distancia entre ejes, ruedas situadas en las esquinas y voladizos reducidos al mínimo para aprovechar el máximo espacio posible para las baterías.

Las líneas sinuosas del BYD Dolphin tratan de simular el movimiento de los delfines al saltar fuera del agua

Pero las referencias al mundo marino no son tan evidentes como probablemente a Wolfgang Egger le gustaría. Tenemos que buscarlas en detalles concretos como el diseño de los grupos ópticos delanteros y traseros, que recuerdan a las curvas que describen los delfines cuando saltan fuera del agua, o los tiradores inspirados en las aletas de este cetáceo.

Las variantes superiores del BYD Dolphin cuentan con un gran techo panorámico tintado de doble capa con aislamiento acústico y térmico de alta resistencia y tintado al 97% para que los días de verano no sean un horror a bordo.

Vamos a bucear

Subirse al BYD Dolphin es como realizar un viaje submarino. Aquí el Ocean Aesthetics de Egger se manifiesta no sólo en las líneas onduladas que dibujan el salpicadero, o en detalles como las salidas de aire similares a los círculos producidos por una gota al caer al agua, sino también en las combinaciones de colores. Los asientos, con reposacabezas integrados y tapizados en cuero vegano, son cómodos y envolventes. Los delanteros tienen calefacción y ajuste eléctrico de seis direcciones para el conductor y cuatro para el copiloto. Los traseros, con espacio suficiente para las piernas de los pasajeros, se pueden dividir 60:40, lo que permite ampliar el maletero de 345 litros hasta 1.310 litros. Tiene además más de 20 espacios de portaobjetos de diferentes tamaños.

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Todo energía

El vigor y la potencia en los delfines proviene de la ingesta y la digestión de alimentos. No acumulan energía de manera similar a cómo lo hace el BYD Dolphin, que toma su electricidad de una batería de 60,4 kWh en su versión más potente, que recurre a un cátodo de ferrofosfato de litio –menos dañino para el planeta–.

El origen de esta solución hay que buscarlo la década de 1990 y en las investigaciones realizadas por el físico germano-estadounidense John B. Goodenough y sus colaboradores. Goodenough trabajó en el desarrollo de las baterías de litio que hoy conocemos y ha sido una pieza clave en la elección del fosfato de hierro en el cátodo de las baterías en lugar del cobalto. Las ventajas de esta tecnología han sido reconocidas por la comunidad internacional y adoptada por muchos fabricantes porque ofrece una mayor estabilidad térmica, lo que equivale a menor riesgo de sobrecalentamiento, y son menos propensas a la degradación durante los ciclos de carga y descarga.

Ocho en uno

El BYD Dolphin, al igual que el BYD Atto 3, está construido sobre la e-Platform 3.0 de BYD bajo el concepto 8 en 1. Eso quiere decir que alberga en un mismo bloque la centralita del coche, el sistema de gestión de batería, la unidad de distribución de energía, el motor eléctrico, el controlador del motor, la transmisión, CC-CC (convertidor de corriente continua a corriente alterna) y el cargador a bordo. Se trata de una solución que asegura una gran eficacia del sistema.

Un elemento clave en ello es una especie de manta de calor en la batería que aumenta su eficiencia térmica hasta en un 15% en invierno. El sistema aprovecha el calor residual del tren motriz, del habitáculo y de las propias baterías para optimizar el rango de utilización cuando se conduce a bajas temperaturas, uno de los momentos más desfavorables para los coches eléctricos.

En el caso de la versión con la batería de 60,4 kWh y motor de 150 kW (204 CV) la autonomía teórica es de 427 km en ciclo combinado con una aceleración de 0 a 100 km/h en 7 segundos. En una electrolinera rápida de 150 kW, la batería se carga del 30% al 80% en 29 minutos. Pero, ojo, en un domicilio particular, con potencias contratadas muy inferiores, el proceso dura varias horas. Al igual que otros fabricantes, ofrece la posibilidad de suministrar electricidad a pequeños dispositivos externos.

El centro del universo, perdón del coche

Como todos los BYD del mercado y en realidad como la mayoría de los coches eléctricos, el interior del Dolphin está presidido por una gran pantalla central que en este caso es de 15″6. Se puede girar para ponerla en posición horizontal o vertical según las preferencias y el uso que quiera dársele en cada momento. Es intuitiva pero, también como es frecuente en la mayoría de los automóviles de última generación, es mejorable en lo que se refiere a software. La conexión con el teléfono móvil solo se puede realizar mediante conexión USB y, aun así, tiende a desconectarse.

El BYD Dolphin está disponible a partir de 29.990€. Las versiones con la batería de 60,4 kWh se venden desde 35.690€

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