Un nuevo forro de casco con un material no newtoniano se endurece con el impacto y va a revolucionar la  protección para motoristas

Una sustancia no newtoniana es aquella que cambia su comportamiento según la fuerza que se le aplica. A diferencia de líquidos normales, estos materiales pueden comportarse como fluidos cuando se manipulan lentamente, pero se vuelven sólidos en el instante en que reciben un impacto repentino. Gracias a esta dualidad, son ideales para la protección contra golpes: son flexibles y cómodos durante su uso normal, pero se endurecen justo cuando más se necesita. Su aplicación en la seguridad, desde equipos militares hasta cascos deportivos, ha revolucionado distintos sectores, y ahora podría hacer lo mismo con los cascos de moto.


D3O, uno de los nombres más conocidos en el mundo de la protección contra impactos para motoristas, está a punto de dar un gran paso con una nueva línea de forros para cascos basada en materiales no newtonianos. Aunque la empresa ya tiene una fuerte presencia en la fabricación de protecciones corporales —desde chalecos militares hasta equipamiento para fútbol americano—, esta es la primera vez que entra en el mundo de los cascos con una propuesta que, según ellos, podría redefinir los estándares de seguridad en el motociclismo.

casco no newtoniano

¿Y qué tiene de especial este nuevo forro? Se trata de una evolución del concepto presentado en 2022 bajo el nombre de «Amp», un diseño que integraba una delgada capa del material patentado por D3O en el acolchado interior del casco. Este material, que parece blando y flexible al tacto, tiene la capacidad de endurecerse instantáneamente al recibir un golpe, lo que lo convierte en una excelente barrera contra impactos de baja intensidad, como una rama que golpea el casco durante una ruta off-road.

Mostyn Thomas, director de marketing de D3O, comentó al medio británico MCN: «Es la pieza que faltaba en nuestra historia de protección contra impactos dentro del equipamiento para motociclistas.» Con esta frase deja claro que D3O busca completar su oferta de seguridad con un producto que, además de cómodo, sea eficaz ante situaciones reales en carretera.

Pero no todo el mundo está convencido. El propio autor del artículo expresa ciertas dudas razonables: si el punto fuerte del material D3O es la flexibilidad antes del impacto, ¿cuál es su ventaja en una parte del cuerpo que, como la cabeza, no necesita moverse tanto dentro del casco? Además, el estándar actual en cascos, el EPS (poliestireno expandido), ya ofrece una protección eficaz al absorber la energía del impacto mediante su deformación, y lo hace de forma barata, ligera y con una cadena de producción bien establecida.

casco no newtoniano

Thomas reconoce este reto: «Queremos revolucionar el estándar del mercado —ya sea en peso, comodidad o rendimiento— pero también debemos considerar cómo se integra nuestro producto en la carcasa principal del casco. Es difícil pedirle a una marca que deseche 40 años de operaciones y cadena de suministro.» Así, aunque D3O está colaborando con varias empresas del sector, cambiar completamente los materiales tradicionales por uno nuevo, sin pruebas suficientes, puede ser una apuesta arriesgada.

Otro detalle importante: el EPS se rompe y aplasta para disipar la energía del impacto, una técnica que, aunque simple, ha demostrado funcionar eficazmente y es difícil de superar. En contraste, aunque el material de D3O promete una absorción progresiva de los impactos y una mayor durabilidad, su fabricación puede resultar más costosa y menos ligera que el EPS tradicional.

Aun así, los responsables de D3O siguen apostando por este avance. La compañía planea lanzar sus primeros cascos con tecnología «Amp» en 2027. Aunque de momento la propuesta sigue siendo más una promesa que una revolución palpable, lo cierto es que, si logran demostrar su eficacia con datos concretos de pruebas de impacto, podrían estar sentando las bases para una nueva generación de equipamiento de seguridad para motoristas.

De momento, la mayoría de los usuarios seguirán confiando en sus cascos tradicionales, como el propio autor del artículo que concluye con humor: «Hasta entonces, me seguiré poniendo mi casco Bell para proteger lo que me queda de cerebro.»

La llegada de materiales inteligentes como los no newtonianos al mundo de los cascos abre la puerta a una era donde la seguridad y la comodidad no tienen por qué estar reñidas. ¿Será D3O la chispa que inicie esa revolución? El tiempo (y los datos) lo dirán.

Fuente: D3O