CIENCIA

¿Por qué los científicos quieren cultivar setas alucinógenas en el laboratorio?

Ámsterdam, además de ser conocido por sus bellos canales, sus bicicletas y sus bonitos paisajes, es mundialmente popular por la manga ancha que tiene con algunas drogas. Es el caso de la marihuana, el hachís o las setas alucinógenas. Para evitar saltarse la ley, muchos viajeros llegan a la capital oficial de los Países Bajos con este fin.

Pero las setas alucinógenas, que parecen una droga moderna y de lo más cosmopolita, tiene muchos años de antigüedad. Conocidos como hongos psilocibios, son una de las primeras drogas empleadas primitivamente en la historia de la humanidad (1600 a.C.). A nuestros antepasados les provocaba unas alucinaciones tan brutales, que asociaron las setas a la droga sagrada de la inmortalidad o a la ambrosía de los Dioses del Olimpo. De hecho, ellos aprovechaban el producto mejor que nosotros: se bebían su propia orina tras el consumo para potenciar sus efectos.

El caso es que, aunque se trate de una droga milenaria, los científicos han tardado muchos años en poder sintetizar su principio activo: la psilocibina. Según se sospecha, este alcaloide podría ser un tratamiento eficaz contra muchas enfermedades (adicciones, enfermedades mentales, ansiedad…), ¿el problema? que hasta ahora no tenían ni idea de cómo replicarla en el laboratorio.

Ahora, según informa un estudio publicado en la revista especializada Angewandte Chemie, un grupo de investigadores ha logrado la hazaña. Hay que recordar que en 1958 Albert Hofman publicó el principio activo del hongo Psilocybe mexicana y desarrolló un método sintético para producir la droga. El químico suizo especulaba con que la sustancia partía de un aminoácido esencial conocido como triptófano que ayudaba a regular los niveles de serotonina. Según explican el estudio actual, Hofman estaba en lo cierto, solo que equivocó el orden en el que se produce la sustancia.

Con el fin de poder definir esto, los investigadores secuenciaron el genoma de dos especies de hongos psilocibios más populares: el Psilocybe cubensis y el Psilocybe cyanescens. Esto les ha allanado el camino para poder dar con los genes que producen las enzimas que permiten sintetizar la psilocibina. Una vez localizados, han introducido estos genes con bacterias E.Coli y ¡eureka!, la sustancia empezaba a producirse como por arte de magia.

Ahora que se conoce el proceso químico mediante el cual se produce la sustancia, es muy probable que se empiece a experimentar con el principio activo de las setas alucinógenas con el fin de poder elaborar diversos tipos de fármacos.

Vía | iflscience.com

Rafael Mingorance

Rafael Mingorance

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