La NASA pierde el contacto con MAVEN, una pieza clave para estudiar la atmósfera de Marte y asistir a los rovers en la superficie

Desde hace dos décadas los orbitadores han sido nuestros ojos, oídos y antenas en Marte. Gracias a ellos sabemos cómo el viento solar arrancó la atmósfera marciana y por qué el planeta pasó de húmedo a árido. Además, estas naves sirven de repetidores para mandar datos de rovers como Curiosity y Perseverance. Ese ecosistema, robusto pero veterano, afronta ahora un bache que muchos ingenieros veían venir.

El 6 de diciembre, tras una pasada por detrás del planeta, la NASA dejó de recibir la señal portadora de MAVEN, el orbitador Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN. Los datos previos indicaban que todo funcionaba con normalidad, pero al reaparecer no hubo señal en la Red de Espacio Profundo. Los equipos intentan ahora reenganchar la comunicación y entender la causa. La sonda está en servicio desde 2014.

La NASA pierde el contacto con MAVEN y la internet marciana se debilita

El problema no afecta solo a la ciencia. MAVEN es uno de los repetidores que recogen y reenvían a la Tierra los paquetes de datos de los rovers. Si permanece en silencio, la capacidad total de la “internet marciana” baja, y cada bit tardará más en regresar desde el cráter Gale o el delta del Jezero.

Hoy quedan otros dos orbitadores de la NASA, Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y 2001 Mars Odyssey, además de los europeos Mars Express y ExoMars TGO, los emiratíes Hope y la sonda china Tianwen-1. Pero la columna vertebral estadounidense acusa los años. MRO lleva en órbita desde 2006 con baterías que ya superaron su vida de diseño. Odyssey opera desde 2001 con reservas de propelente muy ajustadas. Ninguno de los dos puede durar para siempre.

Otro orbitador de Marte caerá pronto

Incluso si la NASA recupera a MAVEN, pronto “perderá” a otro, por simple envejecimiento. La propia agencia ha reconocido en sus revisiones de misión que el sistema de retransmisión necesita refuerzos y actualizaciones de radio para sostener la carga de datos y apoyar futuras misiones, incluidas las relacionadas con devolución de muestras. La última Senior Review de 2025 subrayó la importancia de aumentar el caudal de enlace y de planificar inversiones en el segmento orbital. Esto quiere decir que hace falta lanzar nuevas misiones cuanto antes.

¿Qué puede haber pasado con MAVEN? Cuando una nave sale de ocultación, necesita apuntar con precisión sus antenas y paneles. Un fallo de orientación, por sensores envejecidos o por saturación del sistema de control, puede dejarla sin “apuntar” a la Tierra, aunque siga viva. En 2022 MAVEN ya tuvo que operar meses en un modo seguro por problemas en los giróscopos e inerciales, y se salvó con algoritmos alternativos. Ahora, los ingenieros prueban estrategias de recuperación desde la Tierra mientras la sonda sigue en órbita. Si reestablecen una portadora mínima, podrán subir comandos para reconfigurarla. Si no, el silencio podría volverse definitivo.

¿Y mientras tanto? El resto de la flotilla internacional puede cubrir parte del hueco, pero el margen es limitado. MRO prioriza imagen y meteorología, y su uso como repetidor compite con la ciencia. Odyssey, el “abuelo”, ha rendido por encima de cualquier expectativa, pero cada maniobra cuesta combustible. Europa mantiene Mars Express a pleno rendimiento tras más de veinte años, lo que demuestra que la ingeniería de larga duración es posible, aunque no infinita.

Urge decidir y financiar el próximo relevo, idealmente un orbitador de telecomunicaciones con radar de subsuelo y cámara de alta resolución, que prepare la década de 2030 y respalde cualquier retorno de muestras. Si la ambición en Marte va en serio, las antenas deben llegar antes de que se apaguen las veteranas.

REFERENCIA

NASA Teams Work MAVEN Spacecraft Signal Loss