Un nuevo estudio identifica los mecanismos cerebrales que permiten a un grupo excepcional de mayores de 80 años mantener una memoria comparable a la de personas de 50
Se llaman «super-agers» en inglés, y existen. Son personas de más de 80 años que, cuando se sientan a hacer los mismos test de memoria que un adulto de 50, sacan puntuaciones equivalentes. No son una leyenda urbana del envejecimiento saludable: llevan años siendo estudiados en laboratorios de todo el mundo porque representan una pregunta científica de primera magnitud. ¿Qué tienen en el cerebro que no tienen los demás? Ahora, por primera vez, los investigadores tienen una respuesta estructural clara.
El córtex entorrinal: la puerta de la memoria que no envejece
El estudio, publicado esta semana en la revista Journal of Neuroscience, analizó los cerebros post mortem de un grupo de super-agers y los comparó con los de personas mayores con memoria normal y con los de adultos de mediana edad. La diferencia más llamativa no estaba en la cantidad de beta-amiloide (la proteína asociada al alzhéimer que se acumula en casi todos los cerebros envejecidos), sino en la proteína tau y en el tamaño de una región concreta: el córtex entorrinal.
El córtex entorrinal es la puerta de entrada de la memoria al hipocampo. En el envejecimiento normal, esta región pierde neuronas a un ritmo constante desde los cuarenta años. En los super-agers, las neuronas del córtex entorrinal eran significativamente más grandes y más numerosas que en los controles de su misma edad, y en algunos aspectos eran comparables a las de personas treinta años más jóvenes. Además, los niveles de ovillos de tau (el marcador más directamente ligado al deterioro cognitivo) eran notablemente inferiores.
No es solo genética: el estilo de vida importa
Los investigadores fueron cuidadosos al señalar que el fenómeno SuperAger no se explica únicamente por la genética. Los participantes en los estudios de super-agers a largo plazo comparten varias características de estilo de vida: actividad física regular mantenida durante décadas, vida social activa, baja incidencia de depresión y ansiedad, y en muchos casos niveles educativos elevados. «No se trata de tener un cerebro especial de fábrica», explicó uno de los autores. «Se trata de haber hecho las cosas de una manera que protege ese córtex entorrinal durante décadas».
El hallazgo tiene implicaciones terapéuticas inmediatas. Si la resistencia al deterioro del córtex entorrinal es el mecanismo central, y si ese mecanismo es parcialmente modificable por el comportamiento, entonces los esfuerzos de prevención del alzhéimer deberían centrarse en proteger esta región específica, no solo en reducir las placas amiloides. De hecho, varios de los ensayos clínicos más recientes contra el alzhéimer han fracasado precisamente porque se centraban en eliminar el amiloide sin abordar el tau ni la pérdida neuronal en el entorrinal.
Lo que los super-agers pueden enseñarnos a todos
España tiene uno de los índices de envejecimiento más altos de Europa. En 2026, más de 9 millones de españoles tienen más de 65 años, y las proyecciones apuntan a que en 2050 superarán los 16 millones. El alzhéimer y otras demencias afectan ya a más de 900.000 personas en el país. En ese contexto, entender por qué algunos cerebros envejecen mucho mejor que otros no es solo una curiosidad científica: es una prioridad sanitaria.
Los investigadores ya trabajan en identificar biomarcadores en sangre que puedan predecir quién tiene el perfil neurológico de un super-agers potencial desde edades medias, mucho antes de que el deterioro cognitivo sea visible. La idea es intervenir preventivamente en quienes muestren señales de que su córtex entorrinal es vulnerable, antes de que la pérdida neuronal sea irreversible. El cerebro de los super-agers no es un accidente de la naturaleza. Es un mapa.
REFERENCIA
- SuperAgers have the memory of 50-year-olds. Scientists now know why — Journal of Neuroscience (2026)
Imagen generada con IA