Una investigación de la Universidad de Quebec sobre la relación entre cannabis y sexo revela qué efectos tiene esta sustancia sobre el deseo, el placer y el bienestar sexual
Para muchas personas jóvenes, el cannabis es, después del alcohol, la sustancia más utilizada en contextos sexuales. No se trata solo de “colocarse”, sino de buscar algo muy concreto: relajarse, conectar más con la propia sensibilidad corporal y, a veces, atreverse a vivir el sexo con menos vergüenza.
El estudio recoge las motivaciones y experiencias de las personas que lo usan antes de la intimidad sexual. Quienes relatan sus experiencias hablan de más placer, mayor facilidad para centrarse en las sensaciones y una percepción de la sexualidad menos marcada por la autocensura.
Más placer, menos ansiedad
Un estudio previo reveló que la mayoría de los usuarios que el cannabis puede intensificar ciertas sensaciones, como el tacto o la percepción del entorno, y hacer que el sexo se sienta más “completo” o más placentero. Esto incluye, en muchos casos, una mayor conexión emocional, una percepción ampliada de las sensaciones físicas y un enfoque más profundo en el momento presente.
Los resultados del nuevo estudio de Quebec destacan tres grandes áreas de motivación:
- Sensaciones potenciadas: la mayoría de los sujetos afirman experimentar una mayor sensibilidad al tacto y una intensidad física más profunda. Mayor capacidad para «estar más presente» en el cuerpo, lo que facilita alcanzar orgasmos más satisfactorios o simplemente disfrutar del recorrido sensorial sin prisas.
- Conexión emocional: no se trata solo de piel. Muchos jóvenes señalaron que el cannabis les ayuda a derribar barreras emocionales, fomentando una sensación de intimidad y complicidad más fuerte con su pareja.
- El fin de la ansiedad o «freno» mental: en un mundo lleno de presiones sobre el rendimiento sexual y la imagen corporal, el cannabis actúa para muchos como un «interruptor» que apaga sus preocupaciones. Ayuda a silenciar esa crítica interna, permitiendo que la persona se relaje y se deje llevar.
Conexión y diversidad de cuerpos
Un estudio de 2024 de la Universidad de Miami encontró que las mujeres cisgénero mencionaron utilizar con frecuencia el cannabis para reducir la ansiedad o la incomodidad física, transformando una situación potencialmente estresante en un espacio de seguridad y disfrute.
Por otro lado, algunos hombres cisgénero señalaron que les ayudaba a reducir la timidez inicial o a sentirse más seguros al dar el «primer paso». En ambos casos, el cannabis aparece no como una vía de escape, sino como una forma de disfrutar plenamente de la sexualidad.
En el caso de personas trans, el estudio destaca que en algunos casos el cannabis ha ayudado a reducir la disforia de género durante el sexo. Esto puede significar menos angustia ante partes del cuerpo que generan malestar y más capacidad de estar presentes en la experiencia sin quedar atrapadas en pensamientos críticos o en la sensación de “no encajar”.
Dosis, contexto y riesgos
No todas las personas experimentan efectos positivos, algunas personas pueden no notar cambios significativos en su deseo o satisfacción sexual. Las diferencias entre individuos, incluyendo el género, el historial de consumo o el estado emocional, afectan a la experiencia de forma significativa.
Las dosis bajas pueden asociarse con un aumento del deseo y el disfrute, pero las dosis más altas se vinculan a menudo con un descenso del deseo y problemas de rendimiento, como dificultades de erección. Además, el consumo se ha relacionado en algunos estudios con un menor uso del preservativo y un mayor riesgo de infecciones de transmisión sexual.
A nivel psicológico, si se convierte en la única forma de “soportar” el sexo o de sentirse atractivo, puede ocultar problemas de fondo que necesitan atención médica o psicológica específica.
Bienestar y responsabilidad
Hablar de cannabis y sexo no significa incitar al consumo, sino entender una realidad que ya existe. Hay que reconocer que muchas personas buscan en el cannabis mejorar su salud sexual y su bienestar emocional.
La sexualidad es una experiencia personal y compleja, influida por el estado de ánimo, las relaciones interpersonales, las expectativas y el contexto. El placer y el bienestar sexual no dependen exclusivamente de sustancias externas. La comunicación, la confianza, el consentimiento y el conocimiento del propio cuerpo siguen siendo pilares fundamentales.
Es importante informarse y preguntarse si el cannabis aporta bienestar o si está tapando otros conflictos relacionados con la sexualidad. Este nuevo estudio nos invita comprender por qué elegimos lo que elegimos en la intimidad para vivir una vida sexual más consciente, segura y, sobre todo, satisfactoria.
REFERENCIAS
Update on cannabis in human sexuality
The influence of cannabis on sexual functioning and satisfaction