Un equipo de ingenieros en Ucrania creado el SATED, un microhorno centrífugo que permite cocinar en el espacio sin gravedad
Cocinar en el espacio siempre ha sido un reto. En microgravedad, los líquidos flotan, el humo es peligroso y los procesos como la convección del aire y el agua, que se basan en la diferencia de densidades, no funcionan. Durante décadas, los astronautas han sufrido la «comida de astronauta», raciones en tubos listas para comer.
Para cambiar el menú, en 2021 la NASA, Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, y la CSA, Agencia Espacial Canadiense, lanzaron el Deep Space Food Challenge para reinventar la alimentación en misiones largas en el espacio. Entre las ideas premiadas está SATED, un dispositivo pensado para cocinar con muy poca energía y cero riesgos platos como la pizza.
Cocinar en el espacio pizza
SATED es el acrónimo de Safe Appliance, Tidy, Efficient & Delicious. Se basa en un cilindro que gira dentro del equipo y genera una fuerza centrífuga que aprieta la comida contra paredes calientes. Así simula el papel de la gravedad, controla temperatura y rotación al milímetro y evita llamas y humos. El resultado es un minihorno que puede hervir, freír, hornear o guisar en microgravedad, algo impensable hace unos años. Esto abre la puerta a un desayuno caliente o un bizcocho horneado, lo que puede elevar la moral y ayudar a cuidar la salud mental durante viajes largos. Eso sí, todo tendrá forma de cilindro.
Fuente: JetSoftPro
Jim Sears, ingeniero y fundador de Ascent Technology en Boulder, pidió en 2024 apoyo de software a JetSoftPro, una empresa de Leópolis, en Ucrania, con dos décadas de experiencia. El equipo ucraniano asumió el desarrollo embebido y la interfaz gráfica, GUI por sus siglas en inglés, y lo hizo en tiempo récord. «SATED fue un caso verdaderamente único», recuerda el CTO de JtSoftPro Volodymyr Karpliuk. El calendario era el enemigo. Tenían tres meses, con seis semanas finales sin margen de error, para llegar a la fecha límite de la NASA.
La logística tampoco ayudó. El prototipo viajó a Ucrania para probarse y llegó tocado. Cables arrancados, piezas rotas y escasez de repuestos. Uno de los ingenieros, Vitalii, con experiencia en hardware, lo reparó a mano para salvar el proyecto y mantener el calendario de pruebas. Ese arreglo permitió pulir el control del cilindro, casar sensores y electrónica, y cerrar el software a tiempo para competir. En paralelo, JetSoftPro aplicó su enfoque PDLC, Product Development Lifecycle, que les obliga a corresponsabilizarse del resultado, no solo del código.
Un cuarto de millón de dólares por la pizza del espacio
La apuesta funcionó. En la final de 2024 del Deep Space Food Challenge, el equipo de Ascent Technology presentó SATED y obtuvo el segundo puesto, junto con 250.000 dólares para continuar el desarrollo. La NASA destacó que el aparato crea una fuerza “gravitatoria” artificial que mantiene los ingredientes pegados a la superficie caliente y permite preparar comidas personalizadas con insumos de larga duración o cultivados in situ. Es una pieza más en el puzle de sistemas que quieren llevar comida sabrosa y segura a misiones de meses o años.
El proyecto sigue cocinándose. SATED aparece en cadenas de televisión y recibe asesoría culinaria de José Andrés, chef y fundador de World Central Kitchen, interesado en ajustar recetas para un entorno donde el gusto y el olfato cambian y las texturas importan todavía más. El plan contempla ensayos en vuelos parabólicos y nuevas iteraciones de ingeniería antes de dar el salto a la órbita. Mientras tanto, JetSoftPro refuerza su tesis de futuro, soluciones integradas donde hardware, software e infraestructura funcionan como un sistema único.
Comer bien en el espacio no es un lujo. Afecta al bienestar psicológico, al rendimiento y a la recuperación física. Un horno compacto, eficiente y seguro que permita una tortilla decente o una tarta de limón puede marcar la diferencia en una misión a la Luna o a Marte. Si todo va como esperan, SATED ayudará a convertir las cocinas orbitales en algo más que un calentador de bolsas. Será una pequeña galera donde, por fin, cocinar tendrá sentido también en microgravedad.
REFERENCIA
NASA Awards $1.25 Million to Three Teams at Deep Space Food Challenge Finale