Una obra de un aparcamiento se detuvo por unos huesos de dinosaurio encontrados por los obreros, pertenecientes a un enorme diplodocus

El yacimiento de dinosaurios más famoso de Estados Unidos, y uno de los más importantes del mundo, es el Monumento Nacional Dinosaurio, en la frontera entre los estados de Colorado y Utah. Durante muchos años no había dado nuevos restos en su zona estrella, la Quarry Exhibit Hall. Allí, una pared de roca jurásica de la Formación Morrison muestra, incrustados, unos 1.500 huesos, un espectáculo científico y turístico único. Las grandes campañas dirigidas por instituciones como el Carnegie Museum y la Smithsonian concluyeron en 1924 y desde entonces la investigación se centró en conservación y divulgación. La propia sala, elevada sobre la cantera histórica, ofrece un viaje al pasado que parecía bastante cartografiado, hasta ahora.

A mediados de septiembre de 2025, una cuadrilla que retiraba el asfalto de un aparcamiento cercano a la Quarry Exhibit Hall se topó con un tramo de arenisca con marcas inequívocas de fósiles. Los responsables del parque detuvieron de inmediato la obra para que los paleontólogos evaluaran el hallazgo y organizaran una excavación controlada. Entre mediados de septiembre y mediados de octubre, el equipo del parque, voluntarios del Utah Conservation Corps y las propias brigadas de obra retiraron unas 1.360 kilos de roca con fósiles. Es la primera excavación de nuevos restos en esa zona desde 1924.

Los huesos de dinosaurio en el aparcamiento del parque de dinosaurios

Los técnicos del Servicio de Parques Nacionales explicaron el alcance del descubrimiento con una frase que no deja lugar a dudas: “Los fósiles pertenecen a un dinosaurio grande de cuello largo, muy probablemente Diplodocus, que es común en este lecho fosilífero”. La identificación preliminar encaja con lo que se conoce del “Muro de los Huesos”, donde los diplodócidos, de colas interminables y cuerpos de más de 25 metros, abundan en los sedimentos de la Morrison. La datación del entorno sitúa a estos animales en el Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años.

Tras el levantamiento de los bloques, el material se trasladó al Utah Field House of Natural History State Park Museum, en Vernal. Allí, el laboratorio de preparación abre su trabajo al público, que puede ver cómo los técnicos limpian, consolidan y catalogan los huesos. Parte de los restos ya se exhibe tanto en el propio museo como en la Quarry Exhibit Hall, lo que cierra el círculo entre excavación, preparación y exposición con una transparencia poco habitual. Esta apertura permite comprender mejor por qué un aparcamiento puede convertirse, de repente, en frente científico. La roca aflorante bajo el asfalto formaba parte del mismo paquete geológico que nutre la sala principal.

Las grandes excavaciones que terminaron en 1924, dirigidas por figuras como Earl Douglass, movieron cientos de toneladas de fósiles y cimentaron prestigiosas colecciones de museos. Que, tras décadas de visitas y estudios, el entorno inmediato de la sala aún escondiera huesos sugiere que la región conserva sorpresas, incluso en lugares tan transitados como un aparcamiento. Para la paleontología, estos hallazgos “accidentales” son una potente llamada de atención sobre la necesidad de vigilar obras y reposiciones de infraestructuras en áreas fosilíferas.

La obra se detuvo, se documentó el contexto, y se extrajo el material con apoyo de personal formado y voluntariado. Después, el parque reanudó las mejoras de accesibilidad y aparcamiento, ahora con nuevos fósiles a buen recaudo y en proceso de estudio. Para el público, el resultado es doble: por un lado, un recordatorio de que la ciencia sigue viva en un lugar icónico y, por otro, la posibilidad de ver, casi en tiempo real, cómo un hueso atrapado durante millones de años pasa de bloque anónimo a pieza con nombre y apellidos. Y todo empezó bajo unas líneas de aparcamiento.

REFERENCIA

New Dinosaur Fossils Excavated at Dinosaur National Monument