Por conservar la belleza (quien la tenga) o estar más sanos, somos capaces de hacer cualquier cosa. Y en ocasiones, algunas realmente repulsivas. Estas que os mostramos, son varias de las terapias más asquerosas que se practican actualmente. Lo único bueno de ellas, es que nos podemos ahorrar el trance de sufrirlas porque, en respecto a la mayoría, no existe ningún estudio científico serio que valide sus supuestas propiedades.

Placentofagia

Diversas especies de mamíferos acostumbran a comerse la placenta después un parto. En nuestra especie, su uso se remonta a tiempos inmemoriales ya que, en la medicina tradicion al china, se utilzaba para fabricar a partir de ella diversos medicamentos.

Pero, en las últimas décadas, se ha puesto de moda la idea de que comerla es beneficiosa. Se dijo incluso que los miembros de la Iglesia de la Cienciología lo hacía. Pero, nosotros nos pusimos en contacto con ellos y nos diejron que no era cierto.

De todas formas, en algunas comunidades excéntricas del mundo anglosajón es tendencia celebrar tras un nacimiento las llamadas Placenta parties, donde la nueva madre invita a familiares y amigos a comer dicha parte de su anatomía. Por cierto, existen recetas para prepararla con brócoli o salsa picante.

Coleopterapia

Comer gorgojos chinos no parece a priori algo muy apetitoso. Pero dicen que son un eficaz antídoto contra el dolor. Según parece, al consumir vivos estos insectos se libera un líquido llamado crotoxina que supuestamente tiene un efecto analgésico.

Su uso se está haciendo común entre algunos pacientes de enfermedes como el parkinson o el cáncer pero, hasta la fecha, no existe ningúna investigación científica que avale la supuesta efectividad de la coleopterapia.

Vampiro facial

Esta terapia se ha hecho tendencia gracias a celebridades como Kim Kardashian (en la foto). Consiste en extraer sangre del brazo de la paciente y centrifugarla para preparar plasma rico en plaquetas. La parte más dolorosa se produce al pinchar varias veces el rostro, antes de colocarle una mascarilla fabricada con la sangre. Se dice que, de esta manera, las plaquetas penetran más eficazmente en la epidermis, estimulando la formación de colágeno para lograr el rejuvenecimiento deseado.

Ofidomasajes

Lo cierto es que hacen falta agallas para someterse a este tratamiento. Son masajes con serpientes para combatir el estrés. Dicen que el roce de los ofidios relaja los músculos liberando la tensión del cuerpo. Por supuesto, las serpientes no son venenosas. Aunque, la verdad, yo no creo que me sirviera de nada. Me estresaría aún más si uno de esos bichos recorre mi cuerpo.

Terapia con caracoles

La baba de caracol es ya un clásico entre los remedios que, supuestamente, ayudan a rejovenecer y a mantener una piel libre de arrugas. Pero una cosa es aplicarse una crema preparada con dicha baba, y otra dejar que una turba de caracoles babosos se arrastren libremente por tu rostro.

Esta tendencia está arrasando en algunas clínicas de belleza de Japón Pero, no se, no se… yo prefiero comérmelos con una buena salsa.

Hirudoterapia

Tan estrambótico nombre es el que se utiliza para denominar a las terapias que utilizan sanguijuelas. Se emplan estos asquerosos bichos en tratamientos alternativos (y no validados por ningún estudio) contra las varices y también contra dolores musculares, dando así lugar a la llamada Huridopuntura.

Vamos, que antaño los matasanos te sacaban la sangre con la sangría, y ahora te la chupan con sanguijuelas. ¿Realmente hemos avanzado? Puesto a  elegir, prefiero desangrarme con la primera opción.