Un estudio de sugiere que combinar terapia hormonal y tirzepatida (Mounjaro) se consigue un 35% más de pérdida de peso en mujeres posmenopáusicas

Las mujeres alrededor de la menopausia tienen una gran batalla: la ganancia de peso. La menopausia favorece la acumulación de grasa, sobre todo abdominal, lo que eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La terapia hormonal alivia los sofocos y sudores nocturnos, pero no se sabía muy bien cuál puede ser su relación con los fármacos antiobesidad. Con semaglutida (Ozempic), un agonista de GLP-1, ya se habían visto señales de mayor adelgazamiento en mujeres que usaban terapia hormonal. Faltaba saber si ocurría lo mismo con tirzepatida (Mounjaro), que también actúa sobre GLP-1, un péptido similar al glucagón (la hormona que tiene el efecto contrario a la insulina), y sobre GIP, el péptido insulinotrópico dependiente de glucosa.

La receta para la menopausia: controlar hormonas y apetito

Un equipo de Mayo Clinic analizó historias clínicas de 120 mujeres con sobrepeso u obesidad tratadas con tirzepatida durante 12 meses o más. Comparó a quienes además usaban terapia hormonal con otras de características similares que no la usaban. Las mujeres que recibían ambas terapias perdieron, de media, un 35% más peso que las que tomaban tirzepatida sola. La diferencia resulta clínicamente relevante, porque ese extra puede acercar a más pacientes a objetivos de mejora metabólica.

La primera firmante, la médica Regina Castaneda, lo resume así. “Este estudio ofrece pistas importantes para diseñar estrategias más efectivas y personalizadas de control del riesgo cardiometabólico en mujeres posmenopáusicas”. La idea de fondo es razonable. El descenso de estrógenos modifica el apetito, el sueño y la distribución de la grasa. Si la terapia hormonal mejora los síntomas, quizá facilite adherirse a dieta y actividad física, y con ello potencie el efecto del fármaco adelgazante.

La terapia hormonal es el tratamiento de primera línea para los síntomas vasomotores que afectan hasta al 75% de las mujeres tras la menopausia: los sofocos y sudores nocturnos, la pérdida de masa muscular y ósea, la pérdida de libido, y la atrofia y sequedad genital. Aun así, faltaban datos sobre su interacción con tirzepatida, aprobada en Estados Unidos y Europa para tratar el sobrepeso y la obesidad. Los autores recuerdan que la evidencia con semaglutida (Ozempic) apuntaba en la misma dirección. Ahora muestran una asociación similar con el Mounjaro, un medicamento que combina dos vías incretínicas, GLP-1 y GIP, que reducen el apetito y mejoran el control de la glucosa.

El problema del peso en la menopausia

La endocrinóloga Maria Daniela Hurtado Andrade, autora sénior, pide cautela. “Se trata de un estudio observacional. No podemos afirmar que la terapia hormonal causara una pérdida adicional de peso”. Las mujeres que usan terapia hormonal podrían tener hábitos más saludables desde el inicio. También cabe que dormir mejor y vivir con menos sofocos ayude a sostener los cambios de estilo de vida que tirzepatida demanda para dar su mejor resultado.

El grupo planea ahora un ensayo clínico aleatorizado que controle esos factores. Además quiere medir si los posibles beneficios van más allá del peso. Les interesa saber si la combinación mejora marcadores cardiometabólicos como la presión arterial, los lípidos o la resistencia a la insulina. Si se confirma, la práctica clínica podría incorporar algoritmos que integren estado hormonal, síntomas y fármacos antiobesidad para ajustar mejor el tratamiento.

El estudio se publicó el 22 de enero de 2026 en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health. Lo financió el Centro de Investigación en Salud de la Mujer de Mayo Clinic. Este detalle importa, porque la obesidad tras la menopausia afecta a millones de mujeres y no existe una receta única. Saber quién responde más con una combinación concreta ahorra tiempo, efectos adversos y frustración.

También conviene explicar los términos. GLP-1 es una hormona intestinal que, en forma de medicamento, reduce el apetito y enlentece el vaciamiento gástrico. GIP es otra hormona que potencia la secreción de insulina según los niveles de glucosa. Tirzepatida activa ambas. La terapia hormonal suele aportar estrógeno, con o sin progestágeno, y su objetivo principal es aliviar síntomas. La clave será encontrar el encaje adecuado para cada paciente, con información clara y seguimiento estrecho.

Los datos no cierran el debate, pero lo empujan en una dirección interesante. La sinergia, si se confirma, puede cambiar el estándar de cuidado en una etapa vital que merece soluciones precisas.

REFERENCIA

The role of menopause hormone therapy in modulating tirzepatide-associated weight loss in postmenopausal women with overweight or obesity: a retrospective cohort study