La marca Dacia crece un 20% en el mercado español, con el Sandero, como líder de ventas y el Bigster como última incorporación.

Dacia cerró 2025 con cifras que explican por qué la marca ya no es solo “la opción racional”, sino un actor clave del mercado europeo y, muy especialmente, del español. En Europa, el fabricante alcanzó las 697.408 ventas, un 3,1% más que en 2024, un hito que consolida su modelo de negocio basado en lo esencial y accesible

En España, el crecimiento fue aún más contundente: un 20% más, con 66.258 unidades vendidas y una cuota histórica que refuerza su posición como segunda marca entre clientes particulares. Y en ese éxito ha tenido mucho que ver el GLP.

GLP: qué es y por qué importa

El GLP (Gas Licuado del Petróleo) es un combustible alternativo que combina propano y butano. En la práctica, permite a los coches funcionar con dos depósitos —gasolina y gas—, lo que le permite aumentar considerablemente la autonomía. Frente a un motor de gasolina convencional, el GLP emite menos CO₂ y menos partículas contaminantes, lo que en países como España se traduce directamente en la etiqueta ECO de la DGT.

Un motor alimentado por GLP emite entre un 10% y un 15% menos de CO₂ que su homólogo de gasolina. ¿El secreto? Química orgánica: el GLP tiene una menor proporción de carbono en sus moléculas, lo que se traduce e una combustión más ligera y menos emisiones. Es, básicamente, ingeniería de precisión aplicada al medio ambiente.

Aquí es donde Dacia ha encontrado una ventaja estratégica. La marca lidera esta tecnología con casi un 70% de cuota de mercado en España y autonomías superiores a los 1.500 kilómetros. No es casualidad que modelos como el Sandero, líder absoluto de ventas, hayan consolidado su éxito apoyándose en esta solución.

¿Es el GLP una vía real hacia la sostenibilidad?

La respuesta corta es: sí, pero como parte de un camino más amplio. El GLP no es una solución cero emisiones, pero sí una tecnología puente. Reduce el impacto ambiental respecto a los motores térmicos tradicionales, es asequible y utiliza una infraestructura ya existente. En términos de transición ecológica, cumple una función similar a la de los híbridos basados en un motor eléctrico: hacer posible el cambio sin exigir saltos económicos o tecnológicos imposibles para muchos conductores.

Más allá del gas: eléctricos e híbridos

Dacia no se ha quedado ahí. Su Spring, el eléctrico más accesible de la marca, se ha consolidado como uno de los vehículos urbanos eléctricos más vendidos de Europa y ha demostrado que la movilidad eléctrica puede ser popular si se eliminan complejidades innecesarias.

A esto se suma una amplia oferta híbrida, con especial protagonismo para la motorización hybrid 155, disponible en Duster, Jogger y Bigster. En este último, el recién llegado al segmento C-SUV, más del 50% de los pedidos ya corresponden a versiones híbridas, una señal clara de hacia dónde se mueve el consumidor

El GLP se ha convertido para Dacia en un camino hacia la sostenibilidad

El Sandero sigue siendo el coche favorito de los españoles, mientras que el Bigster se ha convertido en la gran novedad de la casa y ha reforzado la presencia de Dacia en segmentos superiores. El resultado es una gama en la que conviven GLP, híbridos y eléctricos y un objetivo común: hacer accesible la movilidad baja en emisiones.

El futuro inmediato apunta aún más alto. En 2026, Dacia se ha marcado un objetivo claro: ofrecer una versión híbrida o 100% eléctrica de cada modelo. Además, llegará un nuevo vehículo eléctrico del segmento A sobre la plataforma del nuevo Renault Twingo pensado para democratizar todavía más la movilidad urbana eléctrica.

Entonces… ¿el GLP es la vía para alcanzar la sostenibilidad?

El GLP, por sí solo, no salvará el planeta. Pero se convierte en una herramienta eficaz para reducir emisiones hoy, mientras se construye el camino hacia un mañana más electrificado.